A sus 118 años Julia Flores es un canto a la vida.-

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“No sé por que razón Dios me permite despertarme cada día” ha traducido Rosa Lucas,  del quechua  de  Julia Flores Colque.  Compartimos la historia de Mamá Julia, anécdotas, y los detalles de este suceso extraordinario, en  galería de imágenes del día previo al cumpleaños y de los festejos del 118º aniversario del nacimiento de la mujer más longeva de Bolivia y del mundo.-

 

Julia Flores Colque nació el 26 de octubre de 1900 en la zona rural cercana a la ciudad de Potosí, Bolivia,  y,  desde muy chica trabajó en el campo y fue  pastora de llamas con lo que desafió desde joven los roles asignados a las mujeres en su comunidad quechua. Años más tarde se trasladó a la ciudad de Cochabamba  donde vendía productos en el Mercado de Sacaba.  Allí la fueron a buscar familiares políticos venidos posteriormente de Potosí: la madre de Agustina, sobrina política con la que actualmente vive junto a su marido Pablo Lucas y sus hijos Rosa y Moises. Rosita es quien la asiste, quien ha intentado mejorar la calidad de vida , quien oficia de traductora ya que julia sólo habla quechua,  y la responsable de la organización  del festejo del cumpleaños 118.

 

Julia no se casó, ni tuvo hijos, sin embargo,  sin haber parido tuvo un instinto maternal  hacia sus sobrinos políticos  a quienes crió  desde que nacieron, y lo mismo hace hoy con sus animales.

 

 

“No hay que valer a los hombres, la mujer puede hacer las mismas cosas”, traduce Rosita y agrega que nunca les habló de sus padres, sólo mencionó alguna vez que tuvo 4 hermanos.

 

 

 

 

Durante el día Julia está completamente sola. Rosita le deja la comida preparada en un pilar y así espera hasta las 21 o 22 cuando el resto de los integrantes llega a la casa.

Un día común en la vida de Julia Flores.

 

Rosita con muchísimo esfuerzo se ha recibido de  Licenciada en Educación y trabaja en una fundación especializada en niños con capacidades diferentes. Sus padres Agustina Berna flores y Pablo Lucas  trabajan todo el día y su hermano Moisés actualmente estudia y trabaja. Con esta dificultad de recursos económicos no cuentan con otras posibilidades para acompañar a Mamá Julia durante el día.

Hace  aproximadamente  tres años, cuando aún el piso del patio era de tierra, Julia se resbaló y que fracturó la cadera. Los médicos le indicaron a Rosita que había que realizar una intervención quirúrgica de lo contrario la expectativa de vida no superaría los dos meses. La situación económica de la familia es muy complicada y no pudieron costear dicha intervención con lo cual Julia volvió a su casa. “Cada día era un desafío para poder caminar, no quería la silla de ruedas y hacía mucho esfuerzo para volver a caminar, lo que contra todo pronóstico logró”, cuenta Rosita.

 

Los preparativos.-

Un día antes del   cumpleaños compartimos la primera visita a la casa de Julia junto a Rilma, socióloga  que ha generado puentes, uno muy importante ha sido  con una empresa constructora para acompañar y mejorar la calidad de vida de la anciana;   Susana Castillo, artista plástica quien le realizó y obsequió un retrato, y, Teresa  pianista  que viajó desde Ginebra donde se encuentra radicada desde hace más de 40 años para conocer a la  longeva cumpleañera.

Las palabras resultaron  insuficientes para resumir historias de vida tan diversas de los visitantes y,  entre  risas y música improvisada fluyó  una conexión única que en esos instantes las amalgamó. Alrededor,  un ejército de silenciosos colaboradores  limpiaban cerca de 100 kilogramos de pollo, lavaban papas andinas, verduras  y hervían maíz  que se serviría a los invitados el día siguiente.

Cada tramo de este primer contacto fue increíble: el factor sorpresa irrumpió en muchos  momentos en los que  Julia deslumbró con sus acciones, que resultaron impensables para el visitante desprevenido: absolutamente lúcida señaló desde el paso de un avión a la necesidad de afinar el charango que es su habitual compañero; tomó su gaseosa cola,  masticó maíz y cuando  consideró   que era  suficiente, se levantó y le dio los restos a sus gallinas; tocó el charango, su  tarka y, horas después,  cuando se cansó,  se retiró  a su habitación.

 

Las condiciones habitacionales no son todo lo que deberían ser, pero estuvieron mucho peor  hasta mayo de 2018 en  que la suma de voluntades logró que una empresa privada,   Soto construcciones,  realizará refacciones por un valor cercano a los 10.000 dólares que incluyeron la construcción de un baño;  una pasarela para que pudiera sostenerse  en su trayecto desde el cuarto hasta el baño,  y una senda  de cerámicos para que pudiera tener mayor seguridad en  el recorrido antes citado.

 

 

 

La espera que quedó dibujada en el rostro.

Antes de las 8  de la mañana del viernes 26 de octubre,  salía en vivo por la televisión la   imagen de Julia Flores sentada en una  silla de   ruedas frente a la Alcaldía de Sacaba. Allí la convocaron para hacerle un reconocimiento por haber llegado a su edad y para entregarle algunos obsequios. También, como en esa misma fecha cumple años el presidente de Bolivia, Evo Morales,  le mencionaron a la familia que era posible que el mandatario estuviera allí para saludarla, lo que finalmente no sucedió siendo que el Jefe de estado se encontraba a 1800 metros del lugar, en una jornada sobre salud.

 

En ausencia del alcalde de Sacaba, entrevistamos a Juan Carbajal Secretario Administrativo de la Alcaldía,  y sobre la situación de dificultad económica  de la familia de Mamá Julia expresó que “no tienen presupuesto adicional para colaborar con la familia. Hemos ayudado con alimentos”.

Sobre el saludo personal del presidente a Mamá Julia que había sido comprometido a la familia, Carbajal expresó que “el presidente sabe de mamá Julia pero no la ha podido conocer todavía. A pesar del compromiso del presidente de estar. Hasta hace unos minutos lo esperamos pero le ha comunicado al alcalde que se le imposibilita estar”.

 

Mensualmente Julia Flores percibe un bono de doscientos bolivianos (200) lo que equivale a veintinueve dólares con cuarenta y un centavos (29,41).

 

Por su parte Iván Canelas,  gobernador de Cochabamba, dialogó con los medios de comunicación luego del discurso brindado por el Presidente Evo Morales en el Polideportivo de Sacaba a menos de 2000 metros de la alcaldía donde lo aguardaba Julia. Le preguntamos sobre la coincidencia de la fecha de cumpleaños y si el presidente se iba a acercar a saludar a Julia y que ayuda podían brindarle desde el estado para modificar las condiciones habitaciones aún pendientes. El funcionario expresó “ojalá el presidente llegue a los 118 años.  El presidente lo que más hace en su cumpleaños es trabajar” y confirmó que por cuestiones de agenda el primer mandatario volvería en helicóptero a la Ciudad de La Paz y que tuvo la  intención de estar junto  a Julia y de ayudar a la anciana a través del Alcalde.

 

 

El festejo.-

En contraposición con la imponente residencia lindera de paredes amarilla, la modesta casa de ladrillos de barro, piso de tierra y  un frente recientemente cerrado en que habitan Mamá julia y su familia fue el centro del festejo que  convocó a cientos de vecinos que pasaron a saludarla, a algunos funcionarios públicos y a medios de comunicación nacionales e internacionales.

El gobernador de Potosí con quien dialogamos  le regaló 500 bolivianos y se comprometió a aunar esfuerzos para mejorar la situación de Mamá Julia, así vamos como a ayudar a la familia para realizar los trámites para registrar el récord de la persona más longeva del mundo en el libro Guinness.

Julia aquí estuvo feliz bajo la higuera y su rostro lo reflejó durante toda la jornada hasta entrada la nochecita.   Si, estuvo desde antes de las 7 AM levantada, comió  casi todo lo que le ofrecieron, bebió sin alcohol, abrazó y besó intensa e infinitamente, tocó su charango y su tarka, bailó y cantó. No faltó una oración con sus ojos cerrados invocando con sus manos hacía el cielo antes de cortar la torta.

 

Distintas ruedas de invitados circularon a lo largo del día,  y la fiesta fue plena.

A más de uno le brotaron  las lágrimas entre las vehementes acciones de Julia, el olor a comida sabrosamente condimentada, el sonido de  bombos,  platillos, trombones y  tuba;  de ver que Julia se levantó una y otra vez de su asiento  y bailó mientras se hacían infinitas las hileras de billetes puestos con alfileres sobre su ropa como lo indica la tradición.

 

Músicos, pastores, funcionarios, periodistas, estudiantes, compañeras del mercado de Julia  fue como si se conocieran de años: el motivo y la razón  fue Mamá Julia  y el canto a la vida que representa su sola existencia.

La música, el baile y la sonrisa en el rostro fueron constantes en Julia Flores, no sólo en el festejo sino cómo hábito de vida. Cientos de vecinos y conocidos pasaron a saludarla y compartir la comida y la música:

 

 

Los regalos insólitos.-

En la alcaldía se le ofreció a Julia y a su familia un  desayuno, le hicieron entrega de un  reconocimiento, indumentaria de gala y un dinosaurio de un parque temático que recientemente se promociona en la ciudad.

El otro regalo insólito fue el ofrecimiento por parte de un cementerio privado para cubrir los gastos del sepelio de mamá Julia y de  cederle una parcela para depositar los restos en dicho parque  luego del fallecimiento,  ofrecimiento  que la familia no aceptó.

 

La alimentación, rito  vital  que se prioriza.

Mamá Julia ha tenido una conducta alimentaria basada en frutas frescas, verduras y semillas, pero para ella es fundamental la carne y que la cantidad sea abundante “sino se enoja”,  expresa Rosita.

En general se puede ver que la comida es sagrada en Bolivia y la  alimentación es prioridad ante cualquier otra tarea. En el caso de Julia procura además que toda su familia este bien alimentada.

Durante el día mastica mote o maíz blanco y el dato de color es que le encanta tomar gaseosa cola, pero es infaltable la carne, la papa, yuca y maíz.

 

 

El rol de las organizaciones intermedias,  los medios de comunicación y la ancianidad.

Alguien visibilizó a Mamá Julia hace apenas un poco más de un par de años, como si fuera común que las personas superar los 115 años de vida y pasaran inadvertidas cuando la media de expectativa de vida de las comunidades originarias no supera mucho más de los 70 años.

A la ardua tarea de  brindarle mejor calidad de vida a una mujer de 115 años  en su momento la inició en soledad una socióloga, Rilma Guzmán junto a Lía Rojas y otras personas  escucharon en una radio local sobre la existencia de Julia Flores.

Este equipo de trabajo ha conformado  “El proyecto D´Grandes” que dirige Rilma Guzmán y  con el que surgió el  proyecto “Villa Fraterna”, un condominio exclusivo para los adultos mayores de 65 y es desde allí es donde  surgió la posibilidad que la constructora  Soto-Quiroga se hiciera cargo de las refacciones de la casa de Mamá Julia.

 

El caso de Mamá Julia ancianidad es un icono en varios aspectos ya señalados y paradójicamente lo es del  exponencial estado de vulnerabilidad de los adultos mayores.

 

El estado,  muchas veces,  está dotado del marco normativo para garantizar situaciones de dignidad, pero sea por burocracia o por incapacidad de los responsables a cargo de las áreas correspondientes, resulta ausente o ineficiente para cubrir las necesidades.

Cada sociedad podrá generar sus propios efectores para paliar la consecuencias negativas en ese sector, lo que será insuficiente si no se pueden generar vínculos afectivos desde la niñez, los dos extremos etáneos que definirán las características  y la calidad de nuestra convivencia social en una posmodernidad que nos devora con urgencias que quizá no coincidan con la esencia de nuestro ser.

 

 

La música del alma y la alegría de vivir cada instante.

Mamá Julia tiene una  mirada fija y firme y una vez que ingresas a su mundo   ya no te deja salir:  “no te vayas todavía”,  me dice en quechua.

Cerca suyo tiene el charango y la tarka, especie de flauta de madera con vivos colores. Inmediatamente invita a que la acompañen con las palmas y seguidamente propone al interlocutor que toque sus instrumentos. Si no le gusta lo que escucha, se pone las manos en las orejas en señal de disgusto, en cambio si es de su agrado golpea la manos y mueve sus pies.

Sobre las condiciones personales, Julia con su contundente esencia impone a una interpelación constante con los temas esenciales de la existencia humana. Surgida de un Pueblo originario en el cual los roles asignado para su género no le dejaban mucho margen, fue una oveja o una llama negra en su rebaño. El mandato imponía el matrimonio y ella se negó. Prefirió ayudar en la crianza de los hijos de los que lo necesitaban a concebir los propios.  Se brinda y da todo lo tiene material y espiritualmente: desde lo sencillo como estar atenta a que no le falte a nadie la comida o la bebida, hasta aconsejar  que hay que ser solidario, aunque no se tenga casi nada.

Entrar en el mundo de Mamá Julia es encontrar el sentido de que aún lo imposible puede hacerse posible. A las pruebas de su situación es  válido remitirse, cuando todo estaba dado para que fuera imposible su longevidad hasta los 118 años:  prácticamente sin recursos económicos para cubrir las necesidades básicas de subsistencia; con todas las trabas burocráticas mediante inclusive tener que ir personalmente al banco como única forma de percibir sus 200 bolivianos; con condiciones habitacionales infrahumanas y  hasta hace un par de meses sin que  el medico de barrio conociera de su existencia.

En varias oportunidades me preguntaron sobre la motivación de conocer a Mamá Julia y cuál fue la impresión. La duda sobre que había de detrás de esta notica que había leído hace tiempo atrás fue esencialmente lo movilizante y la intriga de conocer los  detalles cómo es posible que una persona llegue a cumplir  118 años.  Una de las cuestiones que quise saber es que piensa al levantarse cada día: “No sé por que razón Dios me permite despertarme cada día” me ha traducido Rosita.

Julia me mira profundo y comienza a hablarme en su idioma quechua lo que me traducen en: “Voy a volver a caminar por donde anduve antes y a cortar la hierva”.

Mamá Julia es la evidencia de  que lo simple y esencial atraviesa todas las barreras, las diferencias idiomáticas e incluso el paso del tiempo.

 

 

 

Galería de fotos del festejo de cumpleaños en la   alcaldía:

 

 

 

Galería de fotos del festejo de cumpleaños en casa de Mamá Julia:

 

 

Por  Graciela  Achabal, Cochabamba,  27  de octubre de 2018.

Galería de fotos del día previo:

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