Bolsonaro preocupa a los mercados con su primera crisis de Gobierno.-

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El presidente de Brasil cesa a Gustavo Bebianno como ministro de la Secretaría General de la Presidencia.

La primera crisis del Gobierno Bolsonaro ha sido un pequeño culebrón resuelto el lunes con la destitución de un importante ministro tras varios días de incertidumbre.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha cesado esta noche a Gustavo Bebianno como ministro de la Secretaría General de la Presidencia.

La salida, a los 48 días del estreno del Ejecutivo ultraderechista del que era uno de sus hombres de confianza, ha sentado mal a los mercados que temen que afecte a la crucial reforma de las pensiones que el Gobierno pretende presentar este miércoles.

El cese de Bebianno venía cociéndose hacía días. Mientras el círculo político de Bolsonaro se dividía entre partidarios y detractores del ministro y del otro protagonista de esta novela: Carlos Bolsonaro, hijo del presidente y concejal en Río de Janeiro. Bebianno es sustituido por el general Floriano Peixoto, que hasta ahora era número dos de la cartera y que se convierte en el octavo militar en un Gabinete de 22 personas que encabeza el excapitán del Ejército. Ya antes de que la decisión fuera pública, la Bolsa cayó el lunes algo más de un 1% y el real se depreció frente al dólar.

Inmediatamente después de que su portavoz —también un general— anunciara la destitución, la Presidencia difundió un vídeo en el que Bolsonaro agradece a Bebianno los servicios prestados en la campaña electoral que coordinó y su breve paso por este Gobierno que echó a andar el 1 de enero. El presidente añadió que desde la semana pasada, “diferentes puntos de vista, sobre cuestiones relevantes crearon la necesidad de una reevaluación”, alegó que puede haber “habido incomprensiones y cuestiones mal entendidas de parte a parte” y deseó suerte a su antiguo aliado. Curiosamente, el vídeo no fue difundido por el presidente en sus perfiles oficiales en redes sociales, donde es tan activo como su admirado Donald Trump.

Bolsonaro no detalló los desacuerdos ni malentendidos, lo que se interpreta como un intento de evitar que Bebianno, de 54 años, se convierta en una peligrosa fuente de revelaciones en vista de que, por su proximidad al mandatario y porque coordinó su campaña electoral, tuvo probablemente acceso a informaciones extremadamente sensibles compartidas con muy pocos.

Esta primera crisis de Gobierno llega en un momento extremadamente sensible. Con el presidente recién salido del hospital tras 17 días ingresado y con los inversores muy pendientes de la propuesta de reforma de las pensiones, un asunto vital para aligerar las cuentas públicas y cuya aprobación por el Congreso requerirá una meticulosa negociación para conciliar infinidad de intereses. Reformar el insostenible sistema de pensiones es requisito para poder abordar casi cualquier otra política.

La primera señal de la crisis Bebianno la dio hace seis días uno de los tres hijos adultos de Bolsonaro, que tienen cargos electos, mucha influencia en su padre, pero no pertenecen al Gobierno. Carlos tuiteó que Bebianno mentía al decir que había hablado tres veces con el presidente mientras este estaba aún hospitalizado tras una operación para reconstruirle el intestino. El entonces ministro de la Secretaría General de Presidencia había dicho que él y el jefe del Ejecutivo habían hablado de lo que en Brasil denominan las candidaturas naranjas, candidaturas fraudulentas para obtener fondos públicos. Bolsonaro padre retuiteó aquel mensaje de Carlos en lo que los observadores políticos brasileños interpretaron como un certificado de que los días del ministro y antaño hombre de confianza estaban contados.

El diario Folha de S.Paulo llevaba dos semanas publicando informaciones que apuntan a que el partido de Bolsonaro (el Partido Social Liberal) presentó a mujeres candidatas como fachada para cumplir la cuota legal del 30%. Una de ellas recibió supuestamente 400.000 reales (95.000 euros) del fondo partidista y obtuvo sólo 274 votos. Ahora las sospechas sobre candidaturas fraudulentas apuntan a otro ministro, el de Turismo, Marcelo Álvaro Antonio.

Bolsonaro esperó a salir del hospital, a regresar a Brasilia y al trabajo, a que transcurriera el fin de semana mientras trascendía que era personalmente partidario de echarlo del Gobierno. En cambio, el núcleo que forman los militares en el Gabinete era partidario de que permaneciera. Y de que el presidente corte las alas a sus hijos y zanje sus injerencias en los asuntos del Gobierno.

Desde que Bolsonaro indicó que Bebianno debía dimitir, este respondió con amenazas. Anunció que no pensaba renunciar y que no se iría solo. Para aminorar posibles críticas, el presidente le ofreció dos cargos: consejero en la hidroeléctrica estatal Itaipú o embajador de Brasil en Roma. El cesado aún no se ha pronunciado públicamente.

Fuente: Elpais.com

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