Cáncer: descifran el origen de la metástasis.-

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El estudio demuestra que no deriva de mutaciones genéticas sino de una reprogramación de las células, que les permite regenerarse.

El cáncer es una de las enfermedades más frecuentes y con mayor tasa de mortalidad en todo el mundo. Se reconoce por el crecimiento anormal de las células del organismo, donde estas se dividen sin control y deterioran los tejidos corporales.

Según el Instituto Nacional del Cáncer, solo en Argentina se registran 290 nuevos casos por cada 100.000 mujeres y 269 por cada 10.000 hombres. Gracias a los avances médicos y tecnológicos, cada vez existen más tratamientos (cirugías, radioterapia y quimioterapia) que ayudan a tratar de curar o controlar esta enfermedad y prolongar así la calidad de vida de los pacientes afectados.

Los científicos del Instituto Sloan Kettering de Nueva York, liderado por el oncólogo español Joan Massegué, descubrieron que la capacidad de los cánceres para hacer metástasis depende de su capacidad para cooptar las vías naturales de reparación de heridas, lo que abre una vía para su posible tratamiento.

Después de diversos análisis, los académicos descubrieron que aquellas células cancerígenas que iniciaban el proceso de metástasis lo hacían por medio de mecanismos naturales propios del organismo como el de la reparación y curación de heridas del cuerpo. “Gracias a este hallazgo, entendimos que se regeneraba el tejido equivocado (en este caso el tumor) en el lugar equivocado(órganos vitales donde no habitaba la enfermedad)”, aseguró Joan en una entrevista con la revista científica Nature.

El hallazgo científico

El anterior análisis (heridas y metástasis) ayudó a que los investigadores estadounidenses entendieran su relación biológica y cómo funcionan de forma maliciosa por medio de un mecanismo que en la producción de tejidos sanos resulta ser beneficiosa. De esta manera, detectaron una molécula denominada L1CAM, encargada de sellar las heridas ocasionadas. Su aporte al organismo es inmenso, aunque en algunas situaciones, esta molécula es utilizada por células que escapan de algún tumor para adherirse a un nuevo tejido y comenzar así con la metástasis.

Investigaciones previas realizadas por Massagué Solé indican que la L1CAM puede llegar a estar presente en diferentes enfermedades cancerígenas (pulmón, riñón, mama), así como también afectar a diversos órganos del cuerpo. El descubrimiento de los académicos se basó entonces en que esta molécula sí estaba estrechamente involucrada con el inicio de la propagación de la enfermedad.

Los tejidos sanos normales no suelen producir L1CAM, pero los cánceres avanzados sí lo hacen. Lo que desencadena exactamente la L1CAM ha sido hasta ahora un misterio.

Al observar los tejidos tumorales humanos con un microscopio, fue claro para los investigadores que dividir las células con L1CAM era más común en áreas donde se rompía una capa epitelial, es decir, herida. Esto llevó a los científicos a preguntarse si se requiere L1CAM para la reparación normal de heridas, como ocurre en el intestino después de la colitis. Usando un modelo de colitis en ratones, descubrieron que, de hecho, este era el caso.

Observaron diversas muestras de tejidos donde había una clara presencia del tumory se evidenció que el avance de la enfermedad no se trata de una mutación genética, sino de la reprogramación de las células (como en la sanación de heridas o cortes comunes) que reactiva genes que no se encontraban mutados, pero si apagados. Al regenerarse, ciertas células tumorales pueden llegar a adquirir un comportamiento similar al de células madre regenerativas, provocando la creación de la metástasis.

Fuente: Guillermo Lobo , revista Nature y Con información de EFE.

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