Carta a Messi luego de haber aceptado como embajador turístico de Arabia Saudí.-

0
429

Te odio tanto porque te quise tanto».

Pancarta a Figo, del Madrid, en el Camp Nou

Andá, Leo, andá. Andá a ver a la viuda del descuartizado Khashoggi, tocá la puerta de los padres de Mustafa Hashem al Darwish, a cuyo hijo le cortaron la cabeza por haber participado en una protesta contra el régimen saudí cuando tenía 16 años, la misma edad que vos cuando debutaste para el Barça. Andá, hablá con las familias de las 81 personas que tus nuevos mejores amigos ejecutaron recién, todos decapitados en un día, el sábado 12 de marzo.

Andá y contales lo lindo que fue posar para fotos en la playa la semana pasada en tu nuevo rol de “embajador de turismo” para Arabia Saudí. Enseñales el mensaje que enviaste en Instagram: “Descubriendo el Mar Rojo en Saudi. Discovering the Red Sea #VisitSaudi”. Igual te preguntan cuántos petrodólares te están pagando por la prostitución de imagen más mierdosa que se ha visto hasta la fecha en esa cloaca en la que vivís, el mundo del fútbol profesional. ¿Qué te dan, Leo? Dale, contá.

Cuando la gente me preguntaba de qué equipo era llevaba años diciendo que mi equipo sos vos

Más, esperemos, de los 190 millones de euros que tus otros patrones, los qataríes del Paris Saint-Germain, le pagan a Beckham para promocionar el Mundial y el turismo en su país. Si no, te están viendo la cara de pendejo, y eso sería una vergüenza, ¿no, Leo? Mucho más vergonzoso para vos, claro, que vender la miseria de alma que te queda a Mohamed bin Salman, hijo predilecto del rey, asesino, torturador, opresor de las mujeres, verdugo de los gays, amiguete de Putin y poder absoluto en la beata nación saudí.

Te confieso que el que siente vergüenza soy yo. Mucha. Cuando la gente me preguntaba de qué equipo era llevaba años diciendo que mi equipo sos vos. Pobre de mí –ridículo de mí– he dicho las siguientes palabras más de una vez: “Messi es lo más cercano que tengo a una religión”. Nunca más. Como futbolista nunca vi nadie mejor, nadie que me diera más placer, durante más años, con la pelota en los pies. Pero como persona… siempre albergué la sospecha de que eras un boludito. Lo intuí las dos veces que te entrevisté, pérdidas de tiempo totales. Pero no lo quise ver. O lo vi y pensé, “¿Qué más da? No soy digno de lustrarle los zapatos. Es una deidad y a las deidades no se las mide como al resto de los mortales”.

¿Qué les pasa a ustedes los futbolistas? Tanto ganan pero siempre quieren más, no importa que les pague el mismo satanás. Vos ganaste 120 millones de euros el año pasado. ¿No es suficiente? Ya sé que tenés que dar de comer a los parásitos de la corte del Rey Leo. ¿Pero tanto necesitan? ¿Y les importa tan poco como a vos que la guita que les das está empapada de sangre? Supongo que no les importa un carajo, con tal de que se pueda intercambiar por bifes de chorizo, tarros de dulce de leche, mansiones en París y Lamborghinis.

Igual no se enteran, claro. Igual, en la jaula de ignorancia en la que vivís, no te enterás vos. O no te querés enterar, porque el año pasado te escribieron para explicarte con quién te estabas metiendo. ¿Te acordás de la petición que te mandó el año pasado una organización llamada Grant Liberty, en nombre de los familiares de “los presos de conciencia de Arabia Saudí?”. Te paso los extractos traducidos al argentino, para ponértelo menos difícil.

Ay, Leo, mi ídolo caído. Quisiera decirte gracias por los recuerdos, pero te cagaste en ellos

“No lo hagás, Messi”, te rogaron. “Tenés enorme poder y con ese poder viene enorme responsabilidad. El régimen saudí te quiere usar para lavar su reputación… Si decís que sí a ‘Visit Saudi’ estás en efecto diciendo ‘sí’ a todos los abusos de derechos humanos que ocurren hoy en Arabia Saudí. Pero si dices que ‘no’ enviarás un mensaje igual de potente, que los derechos humanos son importantes, que los que torturan y matan no lo hacen con impunidad. Lionel Messi sos un héroe para millones, por favor usá tu estatus para el bien”.

Lo usaste para el mal. Para gente decente el turismo y la tortura no se mezclan. Para vos sí, como para tus nuevos amos, cuyas vidas has alegrado. “Estoy contento por dar la bienvenida a Lionel”, te dijo el ministro de turismo saudí la semana pasada. “Esta no es su primera visita al Reino y no será la última”.

No, seguro que no. Que no pare la fiesta. La plata es la plata, no importa el origen, ¿no es cierto? Ay, Leo, mi ídolo caído. Quisiera decirte gracias por los recuerdos. Pero te cagaste en ellos y ya no puedo.

Fuente: nota publicada el 17/5/2022 en el diario español “La Vanguardia” por el escritor y periodista John Carlin.-

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.