Cerebro de exportación: Marcelo Raciti, de Saladillo a Harvard.-

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Marcelo Raciti, nacido hace 49 año en Saladillo, Provincia de Buenos Aires, es ingeniero en sistemas, e hizo la carrera universitaria por partida doble. Es que se fue de su ciudad natal para estudiar en la UTN (Universidad Tecnológica Argentina) y como aspiraba a una especialidad que allí no estaba homologada -cuestión que advirtió casi sobre el final, se vio obligado a hacer nuevamente la carrera completa en la universidad CAECE (Centro de Altos Estudios en Ciencias Exactas) para acceder a la especialidad en Microeconomía, Plan de Negocios y Marketing, Diseño de Redes de Telecomunicaciones y Aspectos Legales de la Seguridad Informática.

Desde su niñez y adolescencia en el Pueblo, el cambio de vida en la gran Ciudad de Buenos Aires no podía no ser significativo, como sucede con cada uno de los migrantes internos en búsqueda de estudio, trabajo u otra forma de vida. Marcelo a esta circunstancia le puso el plus de planificar y aprovechar al máximo cada oportunidad, marcó la diferencia con el esfuerzo que muchas veces fue sacrificio, y su mirada en un horizonte claro y con sólidos valores humanitarios más adelante lo recompensaría. Consolidado como profesional en el ámbito de los sistemas informáticos , y vinculado con empresas que cotizan en la bolsa de valores de New York y otras de las más influyentes del mercado mundial, fue invitado a exponer en el Club de Harvard, hasta la fecha, el primer argentino en participar como expositor en el mismo recinto por el que pasaron J. F. Kennedy entre otros.

De la Escuela Industrial a Helicópteros Cicaré y el salto a Mitsubishi.-

La escuela Técnica General Savio de Saladillo fue la que le dio a Marcelo Raciti la base para su formación académica, pero esencialmente fue la que le brindó las primeras herramientas para aplicar inmediatamente los conocimientos e insertarse el mercado laboral y volar alto. Precisamente en su primera experiencia local estuvo metalúrgica Pujel lugar desde donde desarrolló un proyecto en Helicópteros Cicaré para hacer las bancadas de prueba para los helicópteros que exportaban a USA.

Ya instalado en la ciudad de Buenos Aires para hacer la carrera universitaria en la UTN ingresó a una empresa representante de Mitsubishi en Argentina, donde se destacó por su versatilidad y capacidad de trabajo que sorprendió tanto a los directivos argentinos como japoneses, y que coincidió con la etapa en la que la empresa participó de la licitación para las instalaciones de la represa Yacyretá, anécdota de por medio, que le permitió ascender a un puesto más alto y en mejores condiciones laborales.

Los logros continuaron y obtuvo una propuesta para desempeñarse en el Banco HSBC, lo que aceptó y continuó trabajando como consultor externo para Mitsubishi.

Ya, por terminar la carrera de ingeniería en la UTN, advierte la falta de homologación de la especialidad y se pone en busca de otro lugar para hacerla, motivo por el cual cursó dos veces la carrera. Simultáneamente, sus logros laborales no pararon y recibe la propuesta para ser evaluado, para prestar sus servicios en una empresa marítima canadiense. Pasados los exámenes, supera los objetivos de los evaluadores y es contratado por la empresa, pero también continúa como consultor externo en u Mitsubishi con extensas jornadas laborales, hasta altas horas de la noche.-

Le sigue otra importante empresa internacional con puntos operativos en Sudamérica. Se trata de la compañía canadiense (Quebecor World) continuó como consultor externo de la empresa representante de Mitsubishi y de la compañía marítima. En la empresa canadiense llegó a ser Director Regional de Sistemas para ocho plantas ubicadas en 6 países (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú), tarea con la que termina radicándose en México, donde actualmente vive. Si bien actualmente se desempeña en otras empresas.

La exposición en Harvard.-

El sábado 28 de junio de 2019 fue otro día muy importante en la de vida Marcelo Raciti, quien desde un pequeño pueblo de la pampa húmeda de Provincia de Buenos Aires, expuso sobre su libro en el Club de Harvard, en Boston. Estados Unidos.

Allí, con seguridad pero conmoviendo al auditorio, expuso sobre una problemática empresarial clave como son los costos empresarios. En su libro «Costos inteligentes» hace foco en la relevancia de conocer los costos en forma precisa ya que lo contrario afecta proporcionalmente la rentabilidad de las empresas. Con facilidad, en una breve historia explicó la aplicación de la metodología y el sistema que aplica en sus trabajos y lo que las empresas deben hacer para solucionar este problema.

Un detalle previo a la exposición da cuenta de la forma con la que encara sus obejtivos «Antes de subir , unos cuarenta minutos, pasé a una sala privada para calentar la garganta y practicar. Me sentí un poco nervioso, mientras me escuchaba. Pero al avanzar el tiempo más que nervios, pasó a ser un poco de ansiedad ´Ya estaba listo y quería presentar’. Cuando estás arriba, en ese momento ves a toda la gente con la mirada puesta en ti. Está fuerte eso. Pero también te empodera, Porque es con mucho respeto», cuenta Marcelo en diálogo con Convergencias.

Es raro escuchar un argentino, en este caso un saladillense, hablar con acento mexicano: «Es padre» esto o aquello, «ya tu sabes» etcétera. En la charla fluida, sorprendente, Marcelo nos cuenta «Antes de subir, me puse como propósito disfrutar. Estar allí es realmente bajo mucha intensidad. Y si, fui disfrutando en forma progresiva (de menos a más). La propia gente, que los ves que van siguiendo lo que dices, y varios tomando nota sobre el directorio en donde está nuestra biografía y datos de contacto, te anima a más!! Increíble: dices un párrafo, haces una pausa, miras a la gente, te sientes orgulloso y empoderado, te sientes privilegiado y bendecido, y continúas más emocionado. Todo te fluye de una manera increíble, sin esfuerzo en ese momento. Pero muchísimo esfuerzo antes para lograr estar en ese momento “con certeza absoluta”. Antes de finalizar, me tomé unos segundos y sentí tan bonito que tenía la atención de alrededor de 150 empresarios expositores de Harvard, más los invitados especiales. Lo sentí muy fuerte a eso. Y al cerrar los aplausos. Cuando me agaché, como parte del saludos, me vi en Saladillo, y recordé cuando egresé de la secundaria que tenía la incógnita de cómo me iba a ir. «Eso fue lo que pensé en ese instante en Harvard».

En varios tramos de la larga conversación Marcelo vuelve a Saladillo, lugar al que define como cuna de líderes: «Saladillo tiene algo especial» dice.

Retomamos en la entrevista el cierre de su exposición en Harvard cuando se le cruzó por en un instante lo que vivió al salir de la escuela secundaria, y lo significó decidir hacer ese cambio para «volar» desde Saladillo en la búsqueda de sus objetivos: «recuerdo que cuando uno está en ese punto, de poder irse a estudiar afuera, recibe retroalimentación (lamentablemente) de ejemplos que no son buenos, de personas que regresaron, o gente que no fue responsable y luego tuvo problemas con su familia y eso hace que te llenen de recomendaciones para que no repitas esas historias. Esto hace que te de más rechazo al cambio que podes hacer. La verdad, yo nunca hice caso a eso, y además, tuve la suerte de que mis padres y familia siempre me apoyaron incondicionalmente».

Sobre este fin de semana, que quedará en la retina de sus emociones, describe: «Son muchísimas sensaciones. Luego que bajas del estrado hay personas que se mueven para saludarte (a pesar que no podemos movernos). Luego, al finalizar, te paran, te felicitan, y te preguntan sobre el tema que hablaste doctores, expertos en tecnología, expertos en marketing, negocios, impuestos. Para mi fueron muy importantes las retroalimentaciones».

Tuvo un tiempo de recorrer las instalaciones de Harvard y dejó registradas en fotos algunas de las visitas ilustres:

Los minutos de charla con Marcelo Raciti se han convertido en horas a más de nueve mil kilómetros de distancia. Una distancia que se acorta en la calidez, en lo directo de cada tema que se desarrolla y que nos lleva por otros caminos, los que darán lugar a otras notas, con seguridad.

«Siempre supe que solo depende de nosotros hasta donde podemos llegar. Y nosotros mismos nos limitamos. Me gustaría, que esto sea un simple ejemplo para aquellos que quieran o puedan tomarlo. Podemos lograr cosas que ni las personas que nos rodean, y algunas veces ni nosotros mismos nos imaginamos. Solo requerimos de tener claro que queremos hacer. Planear, entrenarnos con quienes hayan logrado esos objetivos, y trabajar por ello hasta llegar», sintetiza como el secreto de sus logros.



Entrevista realizada el 1 de julio de 2019.-

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