Charlie Laphisborde: «Empecé bien de cero y en esto se aprende todos los días, la moda cambia y hay que estar actualizándose continuamente».-

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Carlos Laphitzborde cumplió 37 años en el oficio de peluquero en nuestra ciudad. Compartimos cómo fueron sus comienzos y la consolidación de un proyecto de vida y de un emprendimiento familiar que es una marca registrada.

Cuentan algunas historias milenarias que solo los sabios y los que tenían mayor valoración en la tribu eran quienes cortaban el cabello y el vello facial. Los mechones del pelo se utilizaban también como amuletos y objeto de embalsamamiento, ya que desde el principio de la humanidad, el cabello se consideraba la residencia del alma y objeto mágico de gran valor. En  la Antigua Grecia,  el oficio de barbero era extremadamente popular en el sigo V antes de Cristo, los hombres se reunían para cuidar sus barbas y filosofar sobre la vida y sus facetas políticas y sociales.

En nuestros tiempos posmodernos la peluquería es sinónimo de estética, cosméticos elaborados, colores elaborados, bálsamos, aceites para barbas,  perfumes y  pomadas fijadoras que han cambiado el concepto de la belleza y la estética.

 

P. ¿Que son 37 años?

C.L. ¿Qué son 37 años? Un montón de experiencias, un montón de cosas que han sucedido en estos 37 años, por suerte la mayoría cosas buenas y disfrutando de esta hermosa profesión.

P. Y empezaste de muy chico. Contame cómo fue esta primera vez, el primer local, dónde estuvo y cuál fue el impulso que te motivó a seguir y bueno mejor dicho a empezar y a emprender la profesión de peluquero.

C.L. Mirá, ya lo conté varias veces a familiares, amigos y clientes: Empecé a los 21 años, en el ´81, tengo 58 o sea que son 37 años. Y bueno no quise seguir estudiando cuando terminé la secundaria y me dí cuenta de que me gustaba esta profesión, como que yo veía a mi peluquero y copiaba después en mi cabeza y con la familia, y me daba cuenta de que me quedaba bien. Después estuve trabajando en una agencia un año, desde los 19 hasta los 20, y ahí fue cuando los compañeros del trabajo y la familia también por supuesto me dijeron  por qué no te perfeccionas, por qué no estudias peluquería? y bueno ahí fue el principio, pero lejos de pensar que iba a poder tener un negocio ¿No? Lo hacia para darle gusto a mi padre también,  que no me quería ver de gusto.

P- ¿Y cómo se dió la posibilidad de tener el primer local y de decidirte a iniciar la actividad?

C.L. La decisión fue más de mi papá que no me quería ver de gusto. Yo  no quería estudiar y tenía 21 años, me había quedado sin trabajo, le doy toda la razón hoy en día porque estaba yo sin hacer nada. Él fue el que me dijo «Bueno ya tenes que abrir, que poner un local», salió él a buscarme un lugar y fue él quien me prestó todo el dinero para yo poner el primer salón que fue en la Av. Belgrano frente a la Escuela Nº18. Ahí fue el primer local y estuve dos años, me empezó a ir bien de entrada y ya al poquito tiempo empecé a comprarme todas mis propias cosas, las herramientas, todo nuevo, porque al principio eran todas prestadas. Me las había prestado un compañero de mi papá que había sido peluquero. Mi papá trabajaba en esta época en el hospital, y un compañero de él, que había sido peluquero, mi papá le comenta que yo iba a abrir una peluquería y él se ofrece a prestarme las herramientas y bueno. Yo no tenía un mango, con lo que mi papá tenía compró un espejo, un sillón de oficina giratorio, dos tres sillas, los dibujos de los cuadros los hice yo que me gustaba dibujar, o sea que bien de cero. Y lo que menos me imaginaba era que me iba a ir bien enseguida, pensé «Me va a costar un montón» porque no había muchas,  pero había varias peluquerías que estaban trabajando muy bien, que eran señores profesionales, y yo con 21 años no, creí que no, pero sin embargo bueno me fue bien y ahí de a poquito fui avanzando, comprando todas herramientas nuevas y dos años estuve ahí en avenida Belgrano. cuando se me terminó el contrato  no lo renové porque los dueños vendieron la propiedad y me tenía que ir, y ahí me mudé a Rivadavia y Juan B.  Justo en el local de los Cavalli, que fueron muy muy buenos conmigo, aunque en realidad todos los propietarios fueron muy buenos, pero esta gente fue como de la familia, los Cavalli, y ahí estuve como 19 años y me fue cada vez mejor,  cada vez más trabajo y por suerte siempre bien.

P. En ese momento del comienzo ¿Qué fue lo que te conectó con los clientes? ¿Cómo decidiste marcar la diferencia?¿Cómo entendiste que podías llegar más a las personas y que te conectó con la profesión?

C.L. Esto es un poco loco, porque yo cuando empecé a hacer cursos de peluquería, empecé para caballeros y niños, inclusive la peluquería ese 20 de noviembre del `81, el cartel que había hecho yo en el vidrio decía «Cortes Caballeros y niños», y se dió todo al revés, empezaron a venir más mujeres, entonces fue ahí que me marcó para empezar a relacionarme mas en el rubro femenino, y bueno así que después empezaron las épocas de las tinturas, de las permanentes y con mi señora, que andábamos de novios en ese entonces, ella también y nos largamos más al público femenino.

P. Y bueno, tener la posibilidad de tener las cabezas de la ciudad no solamente literal sino también en las peluquerías que se da todo un hábito  donde esta el contacto interpersonal, un poco como que la peluquería es un ámbito donde se da un intercambio de las charlas, de los encuentros, cómo vos también lees para cada una de tus clientas y tus clientes para prepararlos para cada evento, para cada ocasión y cómo se fue dando también esa vinculación con vos?

C.L. Si exactamente. Aunque ya el temperamento mío y de mi hija que está hace ya 10 años trabajando conmigo y es muy parecida a mi, no somos así muy de charlar y más que asesorar al cliente el color del pelo, el corte de cabello, lo que está de moda, más que diálogo así de involucrarme en la vida privada de los clientes no. Es muy poco. Pero sí, si me piden una opinión de todo lo relacionado con moda y cabello perfecto.

 

P.¿Cual es tu referente hoy en peluquería?

C.L. Y, hay varios. Buscas por internet y hay gente de afuera y de acá de Argentina también un montón así que es difícil, pero siempre  vas sacando algo de todos, porque esto se aprende todos los días, la moda cambia y hay que estar actualizándose continuamente, y bueno a mi me gusta mucho mirar, observar la tele, mirar la revista, el internet hoy que tenemos acceso y es como que me resulta fácil, lo veo y trato de sacar cosas siempre de los que están más adelantados que nosotros.

 

P. Hablamos de tus comienzos, de este tránsito en el medio donde vos dedicaste específicamente toda una vida ¿No? Iniciaste tus primeros pasos en tu profesión y también en tu vida, con  tu esposa…

 

C.L. Claro si, 4 chicos, pasamos también momentos feos cuando falleció una de ellas,la tercera, que teníamos 30 años cuando falleció Candelaria pero bueno, después los 3 hijos bárbaros, muy buenos, muy buena gente, y tuve la suerte de que Micaela, la segunda siguiera mi profesión, que no fe influenciada para nada porque ella pensaba estudiar nutrición y cuando vino de viaje de a Bariloche y dijo «No pa, me voy a dedicar a lo que hacés vos», «Bárbaro» le dije, me gustó muchísimo la idea y bueno ya hace más de 10 años que está conmigo, y hoy el futuro es «Charlie y Mica» desde hace ya dos o tres años.

Esa es la intención, tratar de llegar bien a la gente, por supuesto que hay que trabajar bien y hacer las cosas bien, pero lo importante es llegar bien a la gente, que tengan un buen recuerdo, que no se sientan mal, entonces yo prefiero que vengan acá porque se sienten bien por cómo los tratamos y no por ahí porque hay un montón de colegas que lo hacen súper bien y súper mejor que yo, y es gratificante todo, y no me quiero olvidar también de agradecer a mi señora que estuvo ahí desde que andábamos de novios y mi hermana que colaboró mucho, y mi cuñada Zulma la hermana de Nancy, que conformaron este equipo y ahora después de 30 y pico de años dejaron de estar en la peluquería, pero todo bárbaro con ellas. Y las que siguen conmigo son Mica y Nancy que reemplaza a mica cuando ella se va de vacaciones o algún otro programa.

Además, siempre estoy dispuesto a cuando me llaman así para colaborar para alguna institución, que haya desfiles o lo que sea, siempre siempre estamos ahí, preparándonos también para el festejo de los 40 años en 2021, que algo vamos  a tener que hacer.

Con la misma  calidez y los buenos gestos que forman parte de la tarea diaria cerramos la nota  a la espera de un próximo, inevitable, y necesario encuentro que renovará las formas y  colores que  acompañarán nuestro semblante.-

A continuación compartimos la entrevista completa en formato video y galería de fotos:

 

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