Desesperados por los cigarrillos.-

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El faltante de cigarrillos en la cuarentena ha sido uno de los temas que más ha preocupado a quienes los consumen. Pero esta temática no ha superado a los debates y/o polémicas sobre el cumplimiento de la cuarentena y las medidas de prevención para evitar la propagación del covid-19.-

La dueña de un quiosco avisó a sus clientes que este lunes llegarían cigarrillos a su local ubicado en 25 de Mayo y Marcelino García de la localidad de De Carril, partido de Saladillo, y una larga fila de vecinos mostró una de las llamativas postales de este lunes 18 de mayo.-

Vecinos de la localidad en cuestión nos hicieron llegar su inquietud sobre quien controla la falta de distanciamiento social obligatoria así como la ausencia de barbijos cuyo uso es obligatorio en los clientes que se dispusieron en la vereda a esperar por un atado de cigarrillos.

Como otro detalle de color agregaron que hubo algunos un poco ofuscados porque pudieron llevar un solo atado. Es que la dueña del quiosco debió hacer la aclaración y pedido de disculpas para estos clientes disconformes: “vendo uno por persona y no guardo a nadie. La mayoría vino u esperó, sería una falta de respeto hacia ellos. Se que muchos se ofenden y les parece mal que haga eso, pero es para que todos tengan”.

Desde que comenzó la pandemia la anomia o la falta de acatamiento de la normativa vigente, más allá que se coincida o no con las limitaciones que dicha normativa de excepción tiene sobre derechos de raigambre constitucional, parece mostrarse en todo su esplendor.

“Pueblo chico, infierno grande. Si decís algo te salen a matar y acá o allá tenemos que cuidarnos. Todos nos conocemos porque somos familiares, fuimos a la escuela o algo en común tenemos. Pero es necesario que vean que el Pueblo en este sentido es un desastre”, expresó un vecino que envió la foto y planteó la inquietud a Convergencias.

El vecino se refiere a las expresiones que se escuchan y se leen, de lo más recalcitrantes tanto desde la vulgaridad como también desde una pretendida intelectualidad para hacer más serias las opiniones. Así la viveza criolla hace oportuna la utilización de términos como “chusma”, “vigilante”, “ortiga”, “soplón”, “buchón”, “alcahuete” y cualquier otro calificativo o improperio contra aquel o aquella persona que ose expresarse ante la falta de cumplimiento de las disposiciones presuponiendo quizá que sean idiotas los que las deban cumplir.

Expresarse en disidencia, vale decir pensar y opinar distinto no requiere como presupuesto de validez agredir a nadie. Siéntase tranquilo vecino, usted tiene el derecho ciudadano de opinar libremente y de exigir a las autoridades el cumplimiento de las leyes, y si estas están obsoletas o no sirven o resultan inadecuadas, pedir que las modifiquen. Quizá de todo esto aprendamos algo, a escuchar, a opinar y expresarnos respetando al otro, y quizá consolidenos algo de ese concepto de ciudadanía que parece haber quedado olvidado en la teoría de algún viejo libro de Educación Cívica.

Saladillo, 19 de mayo de 2020.-

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