Día del Médico: entre aplausos y la trinchera contra el COVID, una conmemoración especial.-

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Hoy como todos los 3 de diciembre se celebra el Día del Médico y este 2020, a diferencia de años anteriores, los encuentra en el centro de la escena por su condición de “esenciales”. Muchos no supieron de cuarentena sino de más trabajo en una lucha cuerpo a cuerpo contra un virus pandémico y desconocido.

Recibieron aplausos pero también una demanda inconmensurable. En la provincia de Buenos Aires, según datos oficiales, casi 5 mil se enfermaron y en la región fallecieron cuatro médicos y nueve enfermeros. Por su parte, la secretaria de Acceso a la Salud de la cartera sanitaria nacional, Carla Vizzotti, confirmó ayer que 60.145 trabajadores de la salud contrajeron coronavirus desde el inicio de la pandemia, de los cuales 362 fallecieron, y explicó que se sensibilizó la determinación de casos sospechoso en ese sector, con un solo síntoma.

El Día del Médico se celebra cada 3 de diciembre, en homenaje al doctor Carlos Fanlay, que descubrió al mosquito transmisor de la fiebre amarilla.

TESTIMONIOS

Mientras se saca la máscara y las antiparras Julián Barrales dice que sí, que está cansado, pero no baja los brazos. Es especialista en terapia intensiva y vicepresidente de la Agremiación Médica Platense (AMP), entidad que creó un Programa para alojar en apartamentos a los médicos que debieron aislarse y que dio subsidios a los que no que no pudieron atender por el aislamiento. Como la mayoría de sus colegas, Barrales tiene más de un trabajo, uno de ellos en el Instituto Médico Platense: “Tuve que intubar a más de 15 pacientes COVID graves; son casi tres horas de trabajo con todo el equipo de protección personal; mientras intervenís al paciente se te empañan las antiparras, te cuesta ver, sentís calor y tenés que ser muy preciso, salís empapado y agotado”. Sin embargo, nunca sintió miedo al contagio. “Sí dolor”, sobre todo cuando murió su amigo, el enfermero Walter Chilón: “Estuvo 25 días en terapia, pero falleció, era el mejor”, dice con pesar.

Mariana Corrado (37) es médica en la Morgue Policial, el Instituto del Diagnóstico y una empresa de emergencias. Durante este año tuvo que hacer decenas de hisopados a policías y presos: “Dos veces tuve que aislarme por haber tenido contacto estrecho”. Confiesa que cuando en marzo vio la que se venía “pensé que acá iba a ser un caos porque nuestro sistema de salud viene mal hace años y los argentinos somos reacios a los cuidados”. Sin embargo, cree que la cuarentena temprana, una actitud más responsable de lo que esperaba y el esfuerzo del equipo de salud contuvieron la pandemia.

El médico Guido Zuna (37) también es intensivista, trabaja en los hospitales Italiano, El Dique e Ipensa. Contrajo COVID del grave a fines de julio y estuvo un mes internado. Encima, toda su familia se enfermó: sus padres, su mujer y su hijito de 3 años. Cuenta que el peor momento fue despertar del coma farmacológico: “Nunca me sentí peor, era como un muñeco de trapo, no podía sostener la cabeza ni levantar las manos, la debilidad era tremenda”. En este punto los médicos coinciden: una de las secuelas que más observan es la fatiga, que persiste mucho más allá de la etapa aguda.

VIOLENCIA

Por otra parte, cada dos años, la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires (FEMEBA) realiza su encuesta sobre “Violencia en el Ejercicio Profesional” destinada a evaluar las situaciones de violencia externa que sus médicos viven en sus lugares de trabajo. Este año la encuesta coincidió con la pandemia de COVID 19 que generó un fuerte cambio en la atención y prestación de servicio, las condiciones laborales y la demanda de atención que generó guardias y servicios colapsados. Los resultados demuestran que bajaron los episodios de violencia que venían denunciando los médicos, pero los profesionales de la salud hoy se encuentran afectados emocional y psicológicamente, producto del estrés y la demanda de un año absolutamente atípico.

“Este fue un año muy particular para todos los profesionales de la salud: se vivieron momentos de mucha tensión, de mucha injusticia para con nuestra profesión y esta pandemia solo desnudó reclamos y demandas que hace años tratamos de visibilizar. Luego de un año de trabajo extenuante, muchos médicos han visto suspendidas sus vacaciones, muchos aún no cobraron el bono que ofreció el gobierno y se sigue reclamando un ajuste salarial digno” indicó Verónica Schiavina, coordinadora del Programa de Prevención y Abordaje de la Violencia Sanitaria Externa de FEMEBA.

Fuente: eldia.com

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