Día mundial para la Prevención del Abuso Infantil: crecientes desigualdades sociales y la ineficaz intervención estatal en los ámbitos privados ponen de manifiesto un flagelo que no muestra retroceso alguno.-

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Cada 19 de noviembre en todo el mundo se realizan actividades para visibilizar y problematizar sobre diferentes tipos de abuso en las infancias.

El abuso contra menores es probablemente una de las formas más crueles y repudiadas de la violencia. Sin distinción de raza o género, alrededor del globo miles de niños niñas y adolescentes son víctimas de actos violentos diarios, siendo el ámbito de crianza el principal escenario donde los mismos se reproducen.

A pesar de los enormes avances que se produjeron en materia de derechos para las infancias desde el año 1959 – cuando se firmó la Declaración Universal de los Derechos del Niño – las crecientes desigualdades sociales y la ineficaz intervención estatal en los ámbitos privados ponen de manifiesto un flagelo que no muestra retroceso alguno, y que con la madurez de los sistemas económicos que se implementan, asume nuevas formas.

Las golpizas; el abuso sexual; la hipersexualización de las infancias; el trabajo; la falta de educación, salud y alimentación son solo algunos de los tipos de violencia a los que millones de niñes alrededor del mundo están expuestos todos los días.

En tanto, de la mano del aumento y diversificación de la tecnología  en los últimos años tomaron relevancia nuevas formas de ataque tales como el acoso online (grooming) o la multiplicación y distribución de pornografía infantil. Todas ellas conforman un delito penado en la mayoría de los países.

Sin embargo, las políticas punitivistas de los Estados distan de mostrarse eficaces a la hora de tratar el abuso en las infancias. Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños son abusados sexualmente antes de los 18 años y solo el 10% de los casos son denunciados.

En tanto, según UNICEF, cerca de 300 millones de niñes son víctimas de alguna disciplina violenta y 1 de cada 4 menores de 5 años vive en un entorno donde su madre es víctima de violencia de género. En ese marco, 1 de cada 4 cuidadores sostiene que el castigo físico es necesario para la crianza.

El mismo organismo reveló que 151,6 millones de niños y niñas son víctimas del trabajo infantil. Casi la mitad (72,5 millones) ejercen alguna de las peores formas tales como esclavitud, trata, trabajo forzoso o reclutamiento para conflictos armados. También estiman que alrededor de 150 millones de niños sufren retraso del crecimiento producto de la hambruna.

Las cifras son alarmantes y el acompañamiento estatal insuficiente. En la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 se hace un llamamiento para poner fin a la violencia contra les niñas/os y adolescentes.

Según UNICEF, “un paso crucial para lograr este imperativo universal es la movilización de la voluntad política y la promoción de estrategias basadas en pruebas empíricas para abordar múltiples factores que contribuyen a la violencia, incluidas las normas sociales y culturales que condonan la violencia, la legislación inadecuada, los servicios insuficientes para las víctimas y la escases de inversiones en sistemas efectivos de prevención”.

En ese marco, entre los mecanismos de prevención más efectivos y de mayor facilidad de aplicación toma principal relevancia la educación. A pesar de la reticencia de los Estados, la enseñanza contra la violencia machista debe comenzar en las primeras etapas de la vida, mediante la educación de los niños y las niñas que promueva las relaciones de respeto propio y la igualdad entre los géneros.

En tanto, especialistas en educación advierten que el primer paso para la identificación de cualquier tipo de violencia en las infancias es la escucha a las víctimas y la creencia en su relato.

Los datos en la Provincia de Buenos Aires según los datos informados por la Defensoría del Pueblo.-

En solo un año, 5500 niñas y niños menores de 11 años resultaron víctimas de episodios de violencia familiar y/o de género que fueron judicializados en la provincia de Buenos Aires. Se trata del ultimo dato oficial difundido por el Ministerio Público bonaerense, correspondiente a 2019. Distintos indicadores muestran que la problemática recrudeció este año, producto del aislamiento y la pandemia. Por eso el Defensor del Pueblo Adjunto, Walter Martello, llamó a articular acciones desde los distintos poderes del Estado para combatir este flagelo.

Asimismo, desde el Observatorio de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Defensoría se elaboró un documento con información básica que debe tener en cuenta cada persona adulta que tome conocimiento o sospeche de un caso de violencia infantil. La cartilla incluye, además, las vías de contacto para realizar denuncias o recibir asesoramiento (acceder a la cartilla en archivo adjunto).

Según los últimos datos consignados por el Registro de Violencia Familiar y/o de Género del Ministerio Público bonaerense (ReViFaG), en un año se constató un número de víctimas menores de 11 años 74% superior al del año 2018, registrándose el mayor aumento en los casos de niñas (+113%).
El ReViFaG es un sistema informático que permite individualizar causas y constatar antecedentes de la situación de violencia abordada, así como acceder a datos útiles respecto de víctimas y agresores. El Registro también está a cargo de realizar, desde el año 2015, el Informe de Femicidios.
A su vez, UNICEF viene alertando que las estadísticas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación indican que los llamados a la línea 137 por violencias intrafamiliares y/o sexuales aumentaron 23% en la cuarentena, respecto al mismo período de 2019. De ese total, un 28% correspondió a violencia familiar y un 13% a violencia sexual. En tanto, la cantidad de chicos y chicas violentados en el entorno digital aumentó un 267% en el mismo lapso.


Las razones del aumento de las niñas y niños víctimas de violencia familia y/o de género es multicausal. Entre otros factores, se debe a un aumento de los casos denunciados. Pero también se debe ponderar una mejor registración, y la valentía de muchas víctimas de pedir ayudar y denunciar episodios que ocurren, en muchas ocasiones, en el seno de sus propias familias. “En definitiva, los indicadores oficiales nos muestran la magnitud de la problemática. Hay que visibilizar lo que está ocurriendo, y avanzar en políticas públicas que nos permitan prevenir estos delitos y asistir adecuadamente a las víctimas”, concluyó Martello.


El accionar de la Defensoría se da en momentos en que el 20 de Noviembre se celebra el Día Mundial de la Infancia, también conocido como Día Universal del Niño en distintos países. Esta fecha fue instituida por la ONU, que aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959. Esta declaración, que no tenía carácter vinculante, no era suficiente para proteger los derechos de la infancia. Tras años de negociaciones, finalmente en 1989 se acordó el texto final de la Convención sobre los Derechos del Niño, cuyo cumplimiento es obligatorio para todos los países que la han firmado. El congreso argentino la ratificó hace 30 años, en octubre de 1990.
En su art 19, la Convención dispone que los Estados deben proteger a los NNyA contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, incluido el abuso sexual. Asimismo, el Comité de Derechos del Niño ha sostenido que las medidas «apropiadas» se refieren a una amplia variedad que abarcan todos los sectores públicos y deben aplicarse y ser efectivas.

Fuente: Unicef / Notas Periodismo popular / Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires.-

19 de noviembre de 2020.-

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