Cada día es una nueva oportunidad.-

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 Pizzería «Los Troncos», un emprendimiento para el sustento económico familiar,  una posibilidad de volver a construir un proyecto y confiar en uno mismo.

 

En el mes de diciembre de 2017 comenzó  este emprendimiento en un predio ubicado en el barrio «Los Troncos» como una fuente de ingreso económico. Una mirada un poco más profunda nos permite reflexionar sobre los vínculos, sobre problemáticas sociales  y las pautas socio-culturales cargadas de prejuicios y despojadas de afecto.

 

¿Es acaso que algunas cuestiones se nos presentan harto evidentes pero lejanas mientras caminamos por las mismas veredas, frecuentamos similares lugares y tenemos diálogos casi normales, con la negación quizá consciente, con la aceptación quizá inconsciente?

 

Ya de regreso de algunos recorridos,  Eduardo, también conocido como «Carry» Carroza,  prefiere no poner la mirada sobre su pasado y compartimos un diálogo que se centra en las expectativas, en un futuro  que nunca es cierto ni dominado,  y, en  unas ganas bárbaras de encontrar su lugar, un lugar que lo haga feliz, un sitio que lo aloje y lo identifique, un espacio que sea su lugar en el mundo y con la esperanza hermosa que es Agustín, su hijo de cuatro años, junto a su pareja  Soledad.

 

Cuenta Eduardo que tenía el local y decidió empezar a hacer  pizzas, «de ahí la cosa fue creciendo por el boca a boca».

«En diciembre empecé con un tablón que es para reuniones y otro gran tablón. Hoy al primero lo tengo adentro y al otro lo use para hace dos mesas. Actualmente tenemos más de 15 mesas, algunas hechas con palets» detalla. «En un momento, hacia la masa yo, ordenaba, pedía las ordenes. Hoy  somos 4 y algunos días agregamos a alguien más».

Satisfecho con los resultados relata su tarea: «Hago la masa, pero  la hago de una manera y la presento de una manera. La calidad de la mercadería es de lo mejor que hay en Saladillo. La napolitana me gusta que tenga tomate fresco, mucha masa, aceite de oliva, que las pizzas sean de calidad. La gente vuelve porque la verdad es que es buenísima».

Así como quien no quiere la cosa aparece su referencia a la familia,  a su familia directa: «Ya había trabajado en este rubro, pero esta propuesta es diferente porque está la familia».

El lugar está abierto 6 días a la semana, todos los días menos los lunes, y los jueves hay música en vivo y pizza libre: por $100 comés todo lo que querés. La música es a la gorra, «personas que se animan y vienen, la pasan bien y vuelven».

Soledad es parte del emprendimiento y forman un equipo en la vida. «Estamos trabajando mucho, aprovechando disputa cada día también su batalla. Habla de Agustín, y dice que «está de vacaciones, así que vamos a tener que ver cómo nos organizamos después».

«Para mi es algo nuevo porque nunca trabajé en gastronomía y estoy aprendiendo de Eduardo, metiéndole mucha garra, ganas, mucho trabajo y queremos ir para adelante» confiesa.

 

 

 

Eduardo se muestra agradecido, por sobre todas las cosas, por estar aquí y ahora, por los que le dieron una mano cuando tocó fondo, por los que no lo ayudaron y los hicieron más fuerte, por tener la posibilidad de seguir adelante, de pensar sin intención de dañar y «pecar de ser un poco blando».

«Estuve en los lugares más top y los más miserables. Como te ven te tratan, y si te ven mal te maltratan», define como la vara, injusta, que nos condiciona.

Se apaga la cámara y compartimos su sugerencia:   empanadas de cuatro quesos y ananá y  pizza napolitana, entre historias cercanas y otras no tanto, y muchos proyectos …