El insólito caso del coreano que no va a juicio porque no consiguen traductor.-

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Está detenido por el intento de femicidio de su pareja. El año pasado bajó 14 kilos porque no le gustaba la comida de la comisaría.

Hwang Doo Jin, detenido por intentar asesinar a su pareja, fue noticia hace más de un año porque no le gustaba la comida de la comisaría, en Puerto Madryn (Chubut). Entonces bajó 14 kilos, hasta que consiguió que le brindaran «frutos de mar» y verduras, mediante una vianda.

Este ciudadano coreano de 63 años, que trabajaba como acupunturista pese a no contar con título habilitante, debería tener ya una fecha de juicio oral fijada. Pero lo insólito es que no consiguen traductor, lo que retrasó todo el proceso.

En épocas donde las comunicaciones se multiplican al segundo y la hiperconectividad es uno de los fenómenos de la nueva sociedad, la falta de quien pueda comunicarse en el idioma coreano ha frenado del juicio por “intento de homicidio doblemente agravado, por el vínculo y por ser cometido mediante violencia de género”.

A este hecho significativo se le agrega otra cuestión. El abogado defensor de Jin es Oscar Romero, de Trelew, quien está detenido por una confusa causa que le impide poder participar de los debates.

Con estos elementos sobre la mesa, el juicio está lejos de poder iniciarse. Desde la Oficina Judicial se está procurando contar con una persona que pueda hablar y traducir coreano, pero la frenética búsqueda ha caído en saco roto porque solo se han podido encontrar vecinos que hablan chino mandarín.

Lo sorprendente fue que durante todo el proceso de investigación se contó con un traductor que, actualmente, no pudo ser ubicado para poder llevar adelante las audiencias.

Con la salvedad del delito en que se juzgará al ciudadano coreano, los nuevos factores que están deteniendo la realización del debate agregan una perla más a una causa signada por los hechos llamativos.

Jin continúa detenido en prisión preventiva e irá a juicio oral y público por el intento de femicidio de su pareja. Durante la investigación, el acusado obtuvo arresto domiciliario al sostener que tenía problemas de salud vinculados a las viandas que le entregaban en la comisaría y porque no se podía comunicar con los policías. El beneficio le duró poco, ya que la Justicia se lo revocó al considerar que estaba bien de salud.

El hecho del que se lo acusa ocurrió el 17 de febrero del año pasado en el barrio Solana de Puerto Madryn, cuando Jin se presentó vestido con ropa oscura y guantes de cuero negro en el domicilio de su pareja y luego la empujó hacia el interior haciéndola caer en el piso.

Entonces, según la fiscalía, comenzó a pegarle, agarrándola de la cabeza en reiteradas veces y golpeándola contra el piso, tras lo cual la arrastró de los pelos hacia la cocina y el baño mientras intentaba ahorcarla con sus manos.

Ante los gritos de auxilio y al estar la puerta abierta, un vecino observó a la mujer bañada en sangre e intentando huir de su domicilio mientras el hombre la sostenía de un tobillo. Finalmente, este hombre la ayudó, llamó a la Policía y el agresor quedó detenido.

Al poco tiempo, su abogado defensor planteó a la jueza que la vianda que se le entregaba no era el tipo de comida que él consumía habitualmente, lo que lo llevó a no ingerir alimentos y a bajar 14 kilos. Sin traductor y con el abogado defensor detenido, Jim deberá seguir aguardando su juicio.

Fuente:Clarín.

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