Enfrentó a un puma para salvar a su perro y terminó todo mordido: «No me sacó los ojos de casualidad».-

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Era domingo a la hora de la siesta. Vicente Navarrete recorría el campo junto a su esposa cuando escuchó los ladridos desesperados de su perro. «Tiene un ‘lión’ empacado», pensó.

«Me acerqué y ahí estaba el puma. Rugía. Enseguida saqué unas boleadoras de hierro, pero no podía revoleárselas porque se había escondido. Entonces con un palo de jarilla hice una lanza, le até el cuchillo en la punta con un tiento del recado y despacito le fui buscando el flanco hasta que le pegue una puñalada detrás de la paleta», contó Navarrete, de 65 años.

El puma perdió mucha sangre, dijo. El perro lo mordía y el puma ni se movía. «De pronto se paró y salió disparando para una quebrada», contó el hombre, dueño de un campo a 15 kilómetros al sur de Nahuel Niyeu, una pequeña localidad del departamento de Valcheta, provincia de Río Negro.

Ahí crían 30 yeguarizos y más de 40 vacunos. «Ovejas ya no podemos tener desde hace años. Y las vacas y yeguarizos no alcanzan a tener crías porque el puma mata los terneros. Es plaga», dijo.Ads by  

Esa tarde Navarrete montaba un caballo nuevo y asustadizo, y lo acompañaba un solo perro: Pico. Navarrete y su perro persiguieron al puma hasta una zona pedregosa donde se había escondido.

Cuando lo encontraron, el campesino le pegó con las boleadoras y el animal quedo aturdido. El hombre se acercó y el puma se paró y lo atacó.

«Le quise meter otra puñalada detrás de la paleta y reaccionó. Fue un segundo. Saltó, se me vino encima y caímos los dos desde lo alto de una barranca de piedra. Pero no le aflojé las puñaladas», relató al diario Río Negro.

El animal le mordió la muñeca izquierda hasta quebrársela. «Yo quedé también irreconocible. Tenía sangre por todos lados. Me arañó todo. No me sacó los ojos de casualidad».

Navarrete se arrastró unos 200 metros hasta un lugar plano y más bajo para que lo vieran.

«Por mi problema del corazón me quería parar y me agitaba. Perdía mucha sangre y me hice un torniquete con las boleadoras. El frío ayudó a que la sangre se coagule. La pasé mal», dijo.

Cuando se hizo la noche y la esposa de Naverrete vio que no volvía, llamó a un hijo que se encontraba en Viedma para que la policía saliera a buscarlo.

El comisario José Flores indicó que recibieron el aviso alrededor de las 0:30 del lunes y enseguida montaron un operativo con los bomberos.

«Primero encontramos al perro y este nos guió hasta donde estaba el hombre. Lo rescatamos a las 4:50. Estaba en el medio del campo a varios kilómetros desde donde se había separado de su mujer», dijo Flores.

Fuente:LaNación.

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