Juan conoció a Platón y a Descartes en la cárcel, y hoy se proyecta en la cooperativa de reciclado «El infinito».—

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«Por más que hayas leído a Platón y seas inteligente, no es tan fácil que te abran puertas» dice Juan Dezeo  quien  comenzó su carrera en el delito a  los 9 años, cuando fue judicializado por apropiarse de una bicicleta, para  los 13 ya había robado una camioneta. La Plata, ciudad cabecera  del Departamento Judicial de nuestro distrito lo recibió en su niñez y en su adolescencia:  a los 15 lo alojaron por 3 meses en una comisaría junto a personas mayores privadas de la libertad por los más diversos delitos. A los 21 cayó  en «la tumba», en el Penal Nº30 de General Alvear,   donde paradojicamente encontró  la luz: allí comenzó el secundario y  leyó por primera vez a Descartes, a Platón y a otros tantos autores que  lo llevaron a encontrar su vocación de ser trabajador social cuando saliera. Hace 6 años está en libertad, días atrás protagonizó frente al municipio de Saladillo un pedido a viva voz, por el que lo conocimos.

 

Fue una tarde de domingo, con algunos rayos fugaces del sol  que salió después del temporal,  cuando Juan Dezeo nos recibió en la cooperativa de reciclado, recolección y reparación “El Infinito” donde mate de por medio nos contó su historia y sus proyectos. Días atrás  Juan se había presentado frente  al Municipio de Saladillo y pidió poder continuar con su trabajo.

El primer contacto directo que tuvimos con Juan fue a través de un mensaje   con la idea de  saber cuál era el motivo  de su  presencia frente al Palacio municipal el miércoles 7 de noviembre, donde lo vimos a través un video al cual habíamos accedido. Diferencia de horarios y actividades disimiles hicieron  que  no prosperara otro contacto recién hasta el día sábado cuando nos envía un mensaje para conversar y allí nuevamente se produce otro desencuentro que sellaría la entrevista para el día siguiente. Es que estábamos recorriendo los barrios y distintos lugares de la ciudad  luego de la lluvia torrencial que cayó  en Saladillo: «¿necesita ayuda? dígame y voy»  fue la respuesta inmediata de Juan Dezeo. Le comenté que muchas personas estaban colaborando con sus vehículos y que  ese momento estaban todavía embolsando arena en el corralón municipal.  Y  hasta allí se dirigió  para colaborar. Cuando me envió ese mensaje se hizo imprescindible charlar con él.

 

Comenta Juan que el disparador para que fuera al Municipio fue que «vino una mujer de incognita a sacar unas fotos y a la media hora vino un inspector de la municipalidad a intimarme, educadamente, porque debo decir que el hombre fue muy educado,  a lo cual respondí que estaba dispuesto a una mesa de debate  para plantear mi situación si querían desalojar acá. Nosotros estuvimos esperando y no vinieron. El miércoles dije  voy yo con mi compañera Ayelén y mi compañero Marcelo».

Arisco para entrar en confianza de «una» pregunta por la pertenencia política, qué piensa de esto o de aquello:  «¿usted hace política partidaria? y ya con todas las cartas sobre la mesa,  se brinda de lleno al dialogo abierto, frontal, con ironía y algunas veces poniendo una cuota de humor.

 

Desahogarse.

Con respecto a lo que esperaba con su presencia frente al Municipio juan expresa «Desahogarme. Porque a  esta altura del partido, cuando ni bien salí me di cuenta que si cuando salí los fui a buscar y no me dieron una mano, con el tiempo me di cuenta que no los necesitaba. Hoy estoy acá por tener mucha voluntad, gracias  mi familia, a mi señora a la sociedad. Sin saber que me estaba organizando por el propio instinto de supervivencia, por querer hacer las cosas bien no cometerlo errores del pasado y de no volver a la cárcel. Estuve al borde de volver a estar en cana por la droga.  La droga es moneda corriente y es una realidad que afecta al rico, al pobre y a todos y no perdona a nadie, y a mi no me perdonó. Me di cuenta con el tiempo,   pero ya estaba adentro. Me costó mucho salir MTE CTEP,  Patria Grande y a al Federación Argentina de Cartoneros cambio mi vida.  Hoy me siento acompañado, que no estoy solo como antes. Me costo hacer ese cambio.

 

Hacer el cambio.-

Juan afirma que hace seis años que la viene luchando, y declara «Desde que salí en libertad. No me escucharon. Me sostuve con mi propia fuerza y el aliento de mi familia y de la gente que me toleraba mis faltas por el el efecto de la droga.  No fue de un día para otro. Porque hace un par de fechas no quiere decir que fue fácil».

De las experiencias nuevas cuenta que  tuvo la posibilidad de viajar a un  congreso de cooperativas: «Ella -refiriéndose a Ayelén- lo puede decir había gente que venía luchando desde hace años. Ahora lo puedo decir,  que hay un cambio en un vicio que es muy jodido para todos».

Luego también reflexiona y piensa antes de decir por si lo ven más adelante vinculado a un debate polémico: «me hago cargo que consumo cannabis». No le digo que es como cuando uno va a la iglesia. Soy un hombre de fe, todos respetan mi devoción como yo respeto. Le agradezco a la gestión esta y a la anterior, y a la nacional que hoy está gobernando  que me cerró las puertas. Cuando uno se lo propone lo logra», remarca Juan.-

 

La infancia, la educación y la judicialización en la niñez: «Si hubiera conocido la diferencia entre estado y Nación hubiera amado mi Patria desde chico».

 

La niñez se incorporó inicialmente a  nuestra charla como una insinuación y dejó la invitación abierta  a  una pregunta concreta para  que Juan  se refiriera a esta etapa de su vida: ¿Qué papel debió cumplir qué  o quienes en tu  niñez?

«En cuanto a mi infancia, fue un momento muy prematuro. Yo aspiro a que alguien escriba sobre mi, e incluso si tengo tiempo y salud quiero narrar, o encontrar  aquella persona que esté dispuesta a contar mi vida de raíz. Volviendo al tema de mi niñez, a quien puedo llegar a considerar culpable es al Estado, ¿tiene algo que ver mi familia? Si, como en todas porque familia perfecta sin problemas no hay, y estas ya son cosas que me guardo para que,  o yo u otra persona escriba mi historia».

La niñez y la adolescencia de Juan fueron más o menos lo mismo en cuanto a donde estaban puntualizados sus intereses. Hoy mira hacia atrás y se da cuenta de las omisiones, las ausencias y de las distorsiones:  «Así, yo transcurrí mi adolescencia sin saber muchas cosas de lo que tendría que haber aprendido en la primaria, la base, la educación que se le da a un chico, así que ignoraba mucho. Después de esto, mi adolescencia la viví en La Plata por diferentes motivos, pero yo recuerdo que ya de chico en la primaria robé bicicletas, así tuve mi primer causa a los 9 años. Y por esto le echo  la culpa al estado, porque el cuerpo de psicólogos, asistentes sociales, la psiquiatra y todo aquél equipo que me atendió no llegaron a nada, no sirvió. Tuve una causa penal siendo solo un nene, y encima terminé tres  meses encerrado en una comisaría con mayores ¿En qué cabeza cabe?».-

Juan Dezeo  comenzó su carrera en el delito a  los 9 años, cuando fue judicializado por apropiarse de una bicicleta, para  los 13 ya había robado una camioneta. La Plata, ciudad cabecera  del Departamento Judicial de nuestro distrito lo recibió en su niñez y en su adolescencia:  a los 15 lo alojaron por 3 meses en una comisaría junto a personas mayores privadas de la libertad por los más diversos delitos. A los 21 cayó  en «la tumba», en el Penal Nº30 de General Alvear,   donde paradojicamente encontró  la luz: allí comenzó el secundario y  leyó por primera vez a Descartes, a Platón y a otros tantos autores que  lo llevaron a encontrar su vocación de ser trabajador social cuando saliera. «Así mismo, la ley te da la posibilidad de estudiar para intentar salir adelante, y yo la tomé y la aproveché, y no me equivoqué. El primer año fue una revolución para mi, porque era muy difícil pero sabía que tenía que hacerlo. Y ahí fue a donde gané el concurso al mejor lector. Así tuve la posibilidad de reinventarme.  ¿Cuándo van a entender los políticos? Paguen bien la educación, atiendan bien a las instituciones y saben cuántos problemas evitamos? Porque además hay mucha gente que es bondadosa y quiere ayudar a muchos chicos que no están educados, pero como no están formados ni contenidos desde lo emocional terminan faltando a esa buena actitud que tuvo la persona. Me reinventé gracias a que pude salir un poco de la ignorancia, sigo siéndolo en muchos casos, pero yo ignoraba y me ayudaron a ser mejor, buscaba que me ayuden y me orienten” recuerda.

«Me defino como recolector; ni como cartonero ni como ciruja, porque además recojo de todo, no sólo cartón. Hoy en día la base es el cartón, el sistema capitalista te demanda que consumas, y todo esta preparado en y/o con cartón».

«El estado me cerró las puertas y me fuí a la vereda de enfrente, y estuve mucho tiempo ahí, pero siempre buscando mi objetivo, que es ser trabajador social, desde el año 2005, y todo me llevó a tener la experiencia que tengo” .

 

Reinventarse una y otra vez.-

Juan mira a los ojos. Son ojos transparentes que brindan una mirada genuina, frontal. A esta altura de su vida, considera que puede leer,  generalmente,  el perfil o la «onda» de  quien tiene enfrente. Se define como un «ignorante» de muchas cosas,  y como si siguiera  fielmente el método socrático que ha leido en Platón, contesta muchas veces con preguntas.

En la cárcel Juan, como todo aquel a quien le toca atravesar esos muros alguna vez o los que no lo hacen nunca, tuvo que aprender a hacerse su lugar, a que lo respeten y a sobrevivir. Cuando el  computo de la pena le daba para que pudiera obtener una libertad condicional, cuenta que el Juzgado de Ejecución no se expedía aún estando vencido el plazo, lo que lo llevo a poner en práctica una huelga de hambre. Se coció la boca y así esperó día tras día a que el Juez resuelva su situación:

«Como cierre, en cuanto emprendimiento que es la Cooperativa no tengo conocimiento todavía del aspecto legal y de cómo mis compañeros lo plasman, y puedo asegurar que me voy a hacer guardián de ese proyecto que es para el bien común, yo voy a ser un beneficiado más así como lo van a ser todos. Yo no quiero ni más ni menos, quiero que esto prospere, porque es mi nuevo proyecto de vida, que es muy semejante a mi proyecto personal, pero lo mio esta desarmado y acá estamos hablando de una organización que ya tiene el mismo proyecto en práctica y que es un éxito. Así que espero al MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos) y al CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) y que al municipio de saladillo acepte y abale este proyecto porque es un servicio que vamos a brindar para el bien común».

Un mundo que para muchos esta vedado, simplemente porque no entra en sus mentes, en el que se suma otro Juan con mucha más calle y que  ayuda a Juan Dezeo a buscar productos de limpieza para «rebuscárselas» con algo más. Una realidad que parece de ficción y genera los diálogos inverosímiles: pero los hechos  son  reales.  De las cosas que Juan  dice que no permitirá está  «que lo usen» y más allá que prevé cualquier caída  entiende que sin saberlo él ha venido trabajando para que las cosas se den así.

Lo han venido a buscar, se saca el chaleco con las siglas de la CTEP, se pone una remera y nuevamente el chaleco azul. Juan fue respetuoso   hasta del  último minuto en que se brindó de lleno a la entrevista. Quien lo vino a buscar luego de esperar unos minutos sin bajar del auto, se fue.

 

 

Registro de la entrevista completa realizada a Juan Dezeo el 11 de noviembre de 2018, en formato video. Parte I de III:

 

 

Entrevista realizada a Juan Dezeo el 11 de noviembre de 2018, Parte II de III:

 

Entrevista realizada a Juan Dezeo el 11 de noviembre de 2018, Parte III de III:

 

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