La confesión de uno de los jóvenes acusados del crimen del diácono de Lomas de Zamora

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Roberto Javier Céspedes es uno de los dos detenidos por el asesinato de Guillermo Luquín. Antes de la aprehensión, el joven grabó un video de casi ocho minutos en los que habló sobre su extensa relación con el diácono y dio su versión de lo que ocurrió en el crimen .

Roberto Javier Céspedes es uno de los jóvenes detenidos por el crimen de Guillermo Luquín, diácono de la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Lomas de Zamora, asesinado el fin de semana pasado en su casa de Temperley, degollado y con varios golpes y heridas cortantes en su cuerpo, que fue encontrado desnudo y envuelto en una sábana en su habitación.

Poco antes que se concretara la detención, Céspedes, de 18 años, también oriundo de Temperley, grabó un video casero de casi ocho minutos en el que describió todos los detalles sobre la noche del sábado 8 de junio, cuando se cometió el homicidio.

Cáceres aseguró que había sido invitado por el diácono a su casa para charlar y tomar algo, por lo que acudió cerca de la medianoche junto a su pareja, de iniciales L.I.M.

El joven dijo que en un momento de la noche el diácono se desnudó, empezó a masturbarse y quiso abusar sexualmente de él: intentó meter un dedo en su ano mientras lo amenazaba con un cuchillo.

Así, indicó que luego de un forcejeo entre los tres, se produjo el corte en el cuello de Luquín que le provocó una herida mortal en la arteria carótida.

Además, en el video, Cáceres mostró heridas en sus manos y adujo que correspondían al forcejeo con el religioso. Aseguró que ambos se conocían desde que él tenía 14 años y que en varios momentos de la relación el joven había sido acosado por el diácono.

¿El supuesto intento de abuso de Luquín representa un atenuante, algo que pueda aliviar la situación de Céspedes por su presunta participación en el brutal crimen del religioso? En todo caso, los contenidos del video deberán ser ratificados ante la fiscalía del caso en su indagatoria para que tengan validez en el expediente como prueba. Céspedes se preparaba para ser indagado esta mañana. 

En la escena del crimen quedaron dos vasos de gaseosa, que Céspedes y su cómplice supuestamente bebieron con Luquín antes del crimen. Dejaron sus huellas en los vasos, lo que permitió a Policía Científica identificarlos y capturarlos. 

Qué dijo Roberto Javier Céspedes en el video:

«Hola, qué tal, yo me llamo Roberto Javier Céspedes. Hablo por el caso del crimen de Guillermo, el diácono asesinado en Bombero Ariño 829.

Empezó esto cuando yo tenía 15 años e iba al colegio. El diácono se acercaba cada vez que yo salía de mi casa, acosándome. Preguntándome si necesitaba algo, si quería ir a tomar un café, si quería ir a acercarme al colegio, a lo que yo siempre respondía que no. Yo seguramente pensaba que me iba a preguntar una dirección, porque no solía acercarme solo a coches que no conozco.

Le dije eso, el chabón seguía insistiendo en que quería tener algo conmigo. Me pasó su número, me dijo que se llamaba Guillermo, que trabajaba en el Banco Provincia, que si tenía alguna dudita o algún trámite, que recurra a él. Me dijo que anote su número, a lo que yo dije que no, que no necesitaba anotar su número, que realmente no me interesaba. Bueno, pasó.

Esto lo hablo más que nada por si me quieren hundir, pero yo me estoy entregando voluntariamente a declarar, como corresponde, como cualquier persona que se tiene que hacer cargo de lo que hizo.

Llega la noche del sábado, el chabón me contactó por telegram, nos invitó a que tengamos una charla con él, a que tomemos una coca, que tomemos una coca porque se sentía muy solo.

Yo estaba con mi pareja. Le conté a él que tenía novio, una pareja. Que si en todo caso le molestaba que acudiera a la reunión con él, a lo que me dijo que no, que ningún tipo de problema.

Bueno, llegamos a eso de las 23:57. Nos recibió Guillermo. Abrió la puerta, entramos. Nos quedamos en el living, nos ofreció una coca, una gaseosa. Tomamos, más que nada tomé yo, mi pareja no tomó.

Hablando, nos preguntó cómo estábamos, cómo nos fue en la semana, le contestamos que bien y le preguntamos a él cómo les fue y nos dijo que estaba bien. Nos dijo que tenía unos cuadros en la habitación de él, si los queríamos ver. Le dijimos que sí, que no había ningún tipo de problema. Mi novio va a lo que es el baño y yo con él voy hacia la habitación, donde nos muestra los cuadros.

Mientras tanto, la gaseosa quedó en la mesa. Yo tomé. Cuando mi novio se va al baño le digo ‘Guille, esperame acá que voy a tomar más coca’, me dice ‘bueno, dale’.

Cuando termino de tomar la coca, me llevo el mismo vaso, la copa, creo que era la copa, la llevo y la recuesto en la punta del mueble.

Cuando estoy entrando a la habitación, lo encuentro a Guillermo que se estaba masturbando en la cama, con todo el cuerpo obviamente desnudo, a lo que le digo que lo que estaba haciendo era una falta de respeto, que no era lo acordado. Nosotros habíamos acordado comer una pizza, tomar un café o tomar una coca y charlar.

Él más que nada nos quería meter en su religión, de diácono y no sé qué. Nos quería llevar por esa parte. Sí, le dijimos que nos interesaba el tema, nos interesaba saber de Dios.

Después de que yo le digo que era una falta de respeto lo que había hecho, se sintió ofendido. Y bueno, empezó a forcejear conmigo como para obligarme a tener relaciones con él. Me empuja contra la cama, me baja el pantalón y me mete el dedo en la cola.

Cuando me mete el dedo en la cola, sale mi novio del baño, porque escuchó el ruido. Él estaba forcejeando conmigo, Guillermo. Bueno, empezamos a forcejear, me empiezo a defender, alejándolo como para sacarlo de encima. No pudimos.

A todo esto, Guillermo tenía un cuchillo en la mano, él estaba apoyado encima mío. Entonces yo… voy a querer sacarle, porque me quería chupar el cuello, sacarle la cabeza. El chabón me muerde, me muerde con su boca, esa es la marca del diente, y bueno, viene mi novio, lo empujó, lo quiso sacar de encima mío, no pudimos, obviamente entre los dos lo quisimos sacar.

Él me quiso clavar un cuchillo. Cuando se da vuelta para ver qué era lo que había pasado, quién lo había empujado para sacarlo de encima, ahí fue cuando forcejeamos con el cuchillo que tenía él. Él me lo quería clavar a mí, entonces yo lo tomé por la muñeca. Él me lo quería clavar a mí y entonces yo, con la misma mano de él, obviamente, mi mano sobre su puño, se lo llevé hacia el lado de la carótida.

Obviamente hubo indicios de forcejeo y lucha en la habitación. Obviamente, él para tratar su vida y obviamente que yo y mi novio también para hacer lo mismo, y bueno eso.

El chabón siempre nos hacía preguntas. Sacando el tema de la religión, nos hacía siempre preguntas sexuales, como por ejemplo si me gustaría un trío o si me gustaría estar con una persona mayor de edad. Nosotros siempre contestábamos que no y evadíamos el tema con otro tema. Por ejemplo, cómo te va en el trabajo. Nos había contado que trabajaba en el banco.

Y bueno, pasó eso. Nos retiramos, obviamente ensangrentados. Yo me dirijo para el lado de mi casa. Salí, dejé la puerta con la llave del lado de adentro, y bueno, salimos por Bombero Ariño hacia Allemandri, de Allemandri hacia Zeballos y de Zeballos hacia 14 de julio para el lado de mi casa. Nos fuimos para mi casa.

Estábamos con miedo, no le queríamos contar a mi mamá. Tuvimos que saltar el techo de mi casa. Nos bañamos en mi casa y bueno, pasaron una o dos horas hasta que nos sentamos a contarle a mi mamá y mediante mi hermana nos ayudaron para hacer lo correcto, que es lo que estoy haciendo ahora.

Me voy a entregar a la Justicia, como corresponde y hacerme cargo de lo que sea. Bueno, eso es todo.

Fuente: Infobae.

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