Megagranjas porcinas: el acuerdo anunciado por un laboratorio y negado en un tweet por Cancillería.

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El acuerdo con China para la instalación en el territorio argentino de 25 megagranjas porcinas, se oficializaría en septiembre de 2021. ¿Qué implicancias económicas reales representa y cuál es el costo sanitario, ambiental y social de implementar este tipo de megaproducción animal? En esta nota compartimos algunas consideraciones y objeciones en el debate que plantea este tema.-

Entre idas y vueltas desde que fuera anunciado en 2020, el acuerdo para instalar megagranjas porcinas en Argentina es un hecho que sólo se ha postergado, en esta oportunidad, por el contexto electoral. El tema resurgió esta semana cuando “El Cronista” anunció el cierre del acuerdo y luego cuando desde Cancillería lo negaron por la red social twiter, cambiaron el título y el contenido de la nota. En este caso no fue una equivocación, sino que alguna razón respecto a la resonancia pública de este tema, hizo dar la marcha atrás para formalizar algo que ya es   prácticamente una realidad, que espera ser oficializada  en un momento más oportuno que no cargue las tintas contra funcionarios ni desvíe el eje de los discursos de campaña.

Con la promesa de ingresos por exportaciones cercanos a los  u$s2.500 millones al año;  la creación de poco más de 9.500 empleos directos, y cerca de u$s3.700 millones de inversiones desde China a desembolsarse en cuatro años, es una realidad postpuesta el acuerdo para la instalación de 25 granjas de 12.000 madres cada una, que produciría  900.000 toneladas al año.

La falta de  información pública certera y poca  transparencia en la concreción  del acuerdo,  pueden presentar estos números rimbombantes y seductores para una economía en crisis,  ávida de divisas extrajeras, y disimular un trasfondo similar al que tuvo la radicación de las megamineras en Argentina con devastadoras consecuencias para el ambiente,   la vida animal y humana.-

Consultamos sobre el tema al biólogo,  filósofo, docente e investigador del CONICET  Guillermo Folguera quien formula objeciones desde su conocimiento científico y apunta a la cuestión epidemiológica así como a factores socio-económico-ambientales pero centraliza su observación en cómo las relaciones de poder moldean los discursos científicos considerando u omitiendo elementos. En este sentido Folguera destaca “Mi preocupación principal viene por el lado del modo  comunicación de cancillería. El Cronista juega sus fichas, vaya a saber cuales son. Un tweet no es ningún discurso oficial para ningún ministerio, no es la forma de comunicar, ni siquiera la forma de rectificar. Porque digo, cuando Cancillería sale a decir “no es cierta esa  nota”, entonces ¿qué si es cierto?. Ahora, si me preguntas, no me sorprende. Cancillería todo el año pasado aplicó estrategias parecidas. Como la rectificación meramente de un cero y decir nos equivocamos por un dígito. Enterarnos antes  por Biogenesis-Bagó que por la propia cancillería, nunca haciendo una cuestión transparente. Haciendo un zoom en el que a algunas personas no nos dejaron entrar y a otras si, sin que medie aclaración. Creo que tiene que ver con un historial, todo un derrotero, que reitero no me sorprende en el escenario actual. En todo caso si se me permite una lectura política, tiene que ver con que  probaron a ver  la reacción colectiva, dado que «El Cronista» no es un medio afín, hasta donde tengo entendido, en términos ideológicos con el gobierno nacional. Cuando vieron la reacción colectiva, se rectifican en el contexto pre electoral. Me resulta tan penoso como esperable”.

Para Folguera lo expuesto esta semana,  con la marcha y contramarcha para anunciar el acuerdo, es parte de la misma modalidad con la que se ha manejado la Cancillería argentina desde que  comenzaron las negociaciones por  este tema: “Con la  falta de información transparente, evidentemente está en juego mucho la calidad de vida de nuestra democracia. Tenemos una calidad muy baja respecto de estos temas, no sólo por la información poco transparente, sino por la falta de instancias de intervención comunitarias y colectivas que tengan capacidad de peso real en la toma de decisiones, que sean vinculantes. No está. No está la instancia. Se toman decisiones a puertas cerradas. Toda la historia de cancillería con las megafactoría fue una historia de encubrimientos y de no transparencia. Ayer hablaba con Silvia Vázquez, la propia representante de Ambiente, y comentaba la cantidad de meses que pasaron hasta que ella pudo conocer el memorándum que se iba a firmar. Ese tipo de falta de transparencia, inclusive por los propios representantes, que forman parte de la propia institución,  me parece algo francamente inaceptable”.

La producción de animales en megafactorías: las consecuencias  en el ambiente y en todos los seres vivos.-

Las fuentes consultadas para esta nota, tanto  científicas así como organizaciones ambientalistas,  coinciden en la necesidad de replantear este tipo de emprendimientos en los que se evidencia desprecio por la vida y por los recursos que nos provee nuestro planeta.

Desde la organización Ecos de Saladillo plantearon las consideraciones de su oposición a la instalación de las megagranjas porcinas desde el momento  que trascendió la noticia en 2020. Hoy continúan marcando sus objeciones y agregan “El hecho de que el Ministerio de Ambiente no se haya enterado y este totalmente ausente es también de una gravedad extrema. Con respecto al impacto ambiental que provocan estas megagranjas existe lamentablemente abundante experiencia de poblados donde la vida de lxs vecinxs ha sido destruida por los olores, invasión de moscas, roedores y contaminación de las aguas.(Por ejemplo Freirina en Chile). Saladillo , en particular, lo sufre con los feedlots, que a pesar de estar ubicada en un lugar de altísimo riesgo por el clima húmedo, las napas cercanas a la superficie, por ser de relieve plano, por sufrir inundaciones frecuentes y por la abundante cantidad de lagunas, humedales y y cursos de agua, se han instalado en nuestro territorio. Esos mismos condicionamientos rigen para la instalación de megagranjas porcinas”.

“Dichos modelos de producción  intensiva atentan contra el bienestar animal y son fuente de futuras pandemias, mutaciones zoonoticas y enfermedades diversas. De hecho China tuvo que sacrificar más de la mitad de sus porcinos a causa de una peste que los afectó y que prácticamente terminó con su producción. Finalmente, dicho modelo de megagranjas forma parte del modelo extractivista que desde años se viene implementando en nuestro país más allá del gobierno de turno. En esto no hay grieta. Dicho extractivismo y explotación de nuestros bienes comunes queda claramente reflejada, con sólo con resaltar, la inmensa extracción de agua que dichas megagranjas exigen y que nos dejaría una huella hídrica de 12.000 millones de litros”, agrega el ingeniero agrónomo Gabriel Arisnabarreta, integrante de Ecos de Saladillo.-

Respecto al riesgo de generar otras epidemias que implica la implementación de esta forma de producción, Guillermo Folguera explica que “Hay una parte epidemiológica que es que el 70% de las enfermedades que hemos tenido en los últimos años son zoonosis. Se sabe que la producción industrial de animales es una generadora de zoonosis, de paso de bacterias y virus a las personas. Una objeción directa,  en contexto de pandemia, en tanto no se toma ningún tipo de recaudo. Y hasta donde sé el año pasado  el ministerio de Salud ni siquiera participó en los acuerdos y si participó, miró para otro lado en tanto en tanto se excluyeron todos los estudios del caso”.-

El investigador del CONICET expone una segunda objeción  tiene que ver con el tema ambiental “La megafactoría de cerdos tiene un enorme derrotero. En particular seguí más los casos latinoamericanos. Generan contaminaciones y desforestaciones masivas. Los cerdos tienen una enorme capacidad de generar desechos. A su vez se suelen usar antivirales y antibióticos que suelen ir a los cuerpos de agua y al suelo, generan emanaciones, generan olor. Como comen granos y esos granos tienen que ver en nuestro país con la siembra intensiva, esperamos una presión sobre la desforestación que en nuestro país es muy alarmante. Se esperan enormes contaminaciones por aire, por agua y por tierra de escala local y regional.  La contaminación sobre los cuerpos de agua evidentemente tiene un alcance grande como pasa con las megamineras. Sorprende un poco el silencio del Ministerio de  Ambiente ante un proyecto que de confirmarse esta forma  de 25 megafactorías, de alguna manera homogeniza el territorio argentino, de alguna manera presupone que al menos una parte son susceptibles de recibir este tipo de mega emprendimiento”.

En cuanto al aspecto social-productivo y la  promesa de mano de obra a convocar para estas megagranjas, Folguera define que  “por la propia naturaleza del proyecto la mano de obra es muy baja. Son proyectos altamente tecnologizados y concentrados. Acá enfatizo lo obvio, se trata de un problema de escalas. No es lo mismo una empresa de 12500 madres de cerdo, una mega factoría, que 30 emprendimientos de 400 animales. Esta diferencia no es sólo un tema numérico, tiene que ver con que la forma de producción, la forma de recursos humanos, la forma de cuidados y alcances es muy distinta en todos los casos. Una producción de este tipo también se espera que derrame en términos internos, sobre los pequeños productores, tal como pasó con el agronegocio, y también incide sobre otras formas de producción. Casos como en el Norte de Chile influyó sobre el turismo y sobre la producción caprina. En varios lugares del mundo, este tipo de emprendimientos,  como contaminante ambiental incide sobre la apicultura. Con lo cual esta cuestión de las promesas de los puestos de trabajo, cuando en el fondo más bien cuando se observa en este tipo de registros, es una pérdida en la diversidad en la matriz productiva”.

El cuanto al reclamo que se articula. “En mi caso no objeto la producción de cerdos, es más consumo, pero no de esta manera. Hay otro aspecto más que tiene que ver con el maltrato animal. Tendría que sumarse en la lista que ha sido objeto central de muchas organizaciones y que tendría que incluir algún tipo de tema al respecto más allá de grandes slogans. No creo que haya un problema con la producción de cerdos, si con la escala, con el hacinamiento, con lo que significa para una comunidad tener cerca una mega factoría, lo que significa para el país tener un foco epidemiológico, lo que significa para la diversidad productiva tener este tipo de incidencia tan clara”, explica Folguera.

Para finalizar, para  comprender   la lógica y las formas implementadas en  estas tratativas de este acuerdo con China,  la pregunta ineludible es ¿Cuál es la trascendencia y/o a que sector favorece este acuerdo ?  Guillermo Folguera,  autor del libro “La ciencia sin freno” concluye en que “Hay un tipo de política general nacional y provincial que busca motorizar  el ingreso de dólares a cualquier riesgo, a cualquier costo. Eso es muy notable. No deja de ser elocuente el modo en el que Capitanich, en esta estrategia de provincialización,  rápidamente firmó, pero hay  otros. Cuando se hizo una convocatoria a gobernadores había varios involucrados interesados. Junto con esta cuestión del ingreso de dólares hay otros grandes sectores interesados que van a sacar tajadas, que son los grandes productores porcinos que muy probablemente reciban ingresos en dólares. El otro es la industria química, que es fundamental. La cuestión de que Biogenesis-Bagó anuncia antes que cancillería no es menor. En Biogenesis-Bagó la figura fuerte es Hugo Signman, el mismo que la vacuna AstraZeneca, Bioceres, el mismo que el trigo HB4.  La industria química motoriza mucho de esto, no sólo en los agronegocios sino en las megafactoría, entonces creo que hay que comprenderlo por ahí”.-

* Guillermo Folguera es biólogo y filósofo habiendo cursado en la Universidad de Buenos Aires (UBA) donde actualmente se desempeña como docente. Fue integrante del Grupo de Reflexión Rural (GRR). Actualmente se desempeña como investigador de CONICET y es profesor de la UBA. A su vez, forma parte del Grupo de Filosofía de la Biología en el que abordan numerosas problemáticas ambientales y sociales.

* Ecos de Saladillo es una organización defensora del ambiente formada hace 14 en Saladillo, Provincia de Buenos Aires.

16 de julio de 2021 – Nota realizada por Graciela E. Achabal para www.convergencias.com.ar

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