Ante la inminente reducción de las guardias nocturnas en la sala de primeros auxilios, que dejaría el servicio sin personal presencial y sujeto solo a llamados telefónicos, crece la preocupación en la comunidad por el impacto que esta medida podría tener en la atención de emergencias. Vecinos advierten que la ausencia de enfermería y ambulancia durante la noche expone a la población a riesgos evitables y reclaman que distintos problemas de salud no puede resolverse con la distancia existente de cerca de 22 kilómetros que separan la localidad de la ciudad cabecera, cuando cada minuto puede definir una vida.
vecinos enviaron a Convergencias el siguiente mensaje:
”En este momento que me toca tan de cerca y viendo lo que está por llevarse a cabo de implementar la reducción de las guardias durante la noche en la sala de primeros auxilios, es decir, sin personal presente y dependiendo únicamente de un llamado telefónico, considero importante hablar de esto que no es una cuestión administrativa ni debería ser presupuestaria: estamos hablando de VIDAS REALES.
Cuando una emergencia ocurre, nadie tiene tiempo de esperar. Nadie sabe explicar síntomas por teléfono cuando está en shock, dolorido, con miedo o viendo a un familiar descomponerse. En esos momentos CADA MINUTO CUENTA y la diferencia entre que alguien esté ahí o no puede ser definitiva.
Una llamada no reemplaza la presencia, la posibilidad de acercarse. Si no hay una enfermera en la sala, si la ambulancia no está instantáneamente operativa, no hay una respuesta real.
Pensar que una emergencia puede “esperar” a que alguien llegue desde su casa (si es que así se lo plantea) o a que se active un traslado, realmente es desconocer cómo funcionan las urgencias verdaderas.
Un infarto, un ACV, una dificultad respiratoria, una caída grave o una descompensación no avisan ni dan margen, lo digo lamentablemente con conocimiento de causa.
Nuestra comunidad es chica, si, pero eso no la hace menos vulnerable. De noche estamos más solos, más lejos, y encima ahora también con menos recursos.
Quitar la presencia efectiva de enfermería y ambulancia es dejarnos completamente desprotegidos.
No se trata de exagerar ni de generar miedos. Se trata de aprender de lo que ya ha pasado, de no naturalizar cosas evitables Y DE ENTENDER QUE LA SALUD NO PUEDE RESOLVERSE POR TELÉFONO cuando lo que está en juego es una VIDA.
Mantener guardia presencial nocturna es una forma de cuidar, de prevenir y de respetar a cada vecino y vecina que confía en que, si algo le pasa de noche, va a haber alguien ahí.
Ojalá quienes tienen la responsabilidad de decidir puedan replantearse esta situación por una vez en la historia, PRIORIZÁNDONOS.”

