Vecinos de Saladillo recurren a los medios para visibilizar una situación que, según manifiestan, se repite desde el año pasado en un predio ubicado sobre un camino vecinal conocido como “Bajada de los Grobos”, entre la Ruta Nacional 206 y la prolongación de la calle Perón. Allí, aseguran, se vienen realizando fiestas privadas de egresados, cumpleaños y otros eventos que se extienden hasta altas horas de la madrugada.
Los vecinos señalaron a Convergencias que, además de las molestias ocasionadas por la música a elevado volumen y los disturbios durante la madrugada, su preocupación excede los ruidos molestos y está vinculada también a las condiciones de seguridad en las que se desarrollarían estos eventos, particularmente cuando se trata de fiestas de egresados con concurrencia de menores de edad, consumo de alcohol y la presencia de una pileta de natación.
Según relataron, algunos vecinos se acercaron personalmente a dialogar con el propietario del predio, quien —de acuerdo con lo manifestado— les habría explicado que alquila el lugar porque necesita el ingreso económico y que, ante la dificultad para encontrar personas dispuestas a alquilarle para este tipo de celebraciones, esta actividad le resulta conveniente.
Ante la falta de respuestas que consideran suficientes, los vecinos decidieron recurrir a los medios de comunicación como una alternativa para visibilizar el reclamo y solicitar que se esclarezca qué controles existen sobre este tipo de eventos y si los establecimientos donde se realizan cuentan con las habilitaciones y condiciones de seguridad correspondientes.
A continuación el texto que redactaron en com´n los vecinos:
«¿QUIÉN CONTROLA LAS FIESTAS PRIVADAS EN LAS QUINTAS DE SALADILLO? Quiero acercarles un reclamo vecinal que creemos que merece ser visibilizado. Desde el año pasado, en una quinta ubicada en inmediaciones de la Escuela N.º 7, perteneciente al señor Fernando Lisondo, se vienen realizando fiestas privadas de egresados, cumpleaños y otros eventos que se extienden hasta altas horas de la madrugada. Anoche volvió a ocurrir. Una fiesta de egresados terminó convirtiendo la noche de todo el barrio en un verdadero caos: música a altísimo volumen, ruidos y disturbios durante horas, mientras los vecinos no podíamos dormir. Y la pregunta es: ¿quién controla estas fiestas? En cada evento los vecinos terminamos llamando al 101, solicitando la presencia policial y del CPR. En algunas oportunidades, según nuestra experiencia, no concurren y en otras simplemente realizan una recorrida sin que el problema se solucione. Lo más llamativo es que, pese a las reiteradas llamadas de los vecinos, no tenemos conocimiento de que se hayan labrado actas en el Juzgado de Faltas por estos hechos. Entonces preguntamos públicamente: ¿El Municipio controla estas quintas? ¿Están habilitadas para realizar fiestas y recibir grandes cantidades de personas? ¿Quién controla los horarios y los niveles de ruido? ¿Qué controles de seguridad se realizan? ¿Qué sucede cuando son fiestas de egresados, con jóvenes y consumo de alcohol, en lugares que además cuentan con pileta? ¿Cuántos llamados al 101 hacen falta para que se tome una medida concreta? No estamos en contra de que los jóvenes festejen ni de que se realicen reuniones privadas. El problema es que una actividad privada no puede convertirse en un perjuicio permanente para todo un barrio. Los vecinos tenemos derecho a descansar y también tenemos derecho a saber qué controles existen y quién es responsable de hacerlos cumplir. Por eso recurrimos a los medios: porque aparentemente llamar al 101 durante la fiesta no alcanza y, después de que termina, todo vuelve a quedar en la nada. ¿Hace falta que ocurra algo grave para que finalmente se controle? Solicitamos que las autoridades municipales, el Juzgado de Faltas y las autoridades policiales puedan explicar públicamente qué controles se están realizando sobre este tipo de eventos. 📍 Zona: inmediaciones de Escuela N.º 7 – Saladillo».
Desde el equipo de Convergencias dialogamos en forma directa con los vecinos instancia en la que nos plantearon el contexto de la situación.
La nota de portada es ilustrativa.-


