«Marchamos por un modelo económico, político y social diferente» fue una de las definiciones de quienes encabezan la marcha sindical con las organizaciones de mayor fricción con el Gobierno, con moderado apoyo de la CGT y respaldo de empresarios nacionales y movimientos sociales. El 4A se presenta como una alternativa de posible paro general a decretarse, todavía sin el apoyo de Azopardo, como la continuidad del rechazo a políticas de ajuste y desocupación.
No hubo oradores ni acto, y el recorrido central fue desde Plaza Miserere hasta Avenida de Mayo y 9 de Julio. En Congreso, un grupo de dirigentes acercó un proyecto de ley en defensa de la producción nacional y el desarrollo industrial, servicios públicos de calidad y tarifas sustentables.
Con divisiones de criterios entre los convocantes, no sólo en las perspectivas del rumbo económico sino también en sus alineamientos gremiales y políticos, la marcha tuvo una importante adhesión.-



