La ciudad con mayor cantidad de vinotecas por metro cuadrado del país está en Misiones. Se llama Bernardo de Irigoyen y limita con Brasil. Pero esta no es la única particularidad del lugar. Irigoyen es también la ciudad más oriental del país, uno de los lugares en donde los supermercados baten todos los récords de ventas y es la cuna de un nuevo tipo de trabajador: “El Surtidor Humano”.
Empecemos por el final. ¿Qué es lo que hace un “surtidor humano”? Bueno, en tiempos de escasez de combustible el “Surtidor humano” desarrolla una tarea fundamental: expender nafta en bidones. Sin embargo, no se trata de paliar la falta de gasolina acá, sino que su negocio apunta principalmente al mercado brasilero. Estos cuentapropistas, buscavidas autónomos, trabajadores de la economía popular, se dedican a vender combustible a los hermanos brasileros.
Allí la frontera entre Argentina y Brasil es “seca” o, en otras palabras, no tiene nada que la separe. En realidad apenas hay un boulevard que impide que los autos transiten de un lado para el otro. Así que si querés pasar con el auto vas a tener que hacer los trámites en la Aduana. Sin embargo, podés estacionar el auto del lado brasilero de la calle, cruzar caminando al costado argentino, comprar en el super, volver con varias cajas o changuitos de mercadería, ponerlas en el baúl e irte a tu casa. Lo mismo con el combustible.
Los “surtidores humanos” se apostan del lado argentino y los automovilistas brasileros le compran combustible al menudeo. El cambio favorece a los extranjeros notablemente, pero en el caso de la nafta el beneficio se multiplica porque en la Argentina los precios están contenidos.

