Una región ya devastada entró en la carrera final de sus últimas horas preparándose, empacando, evacuando, tapiando puertas y ventanas, y asimilando la casi inevitable destrucción que se avecina. Ya la llaman “la tormenta del siglo”. El huracán Milton -que ayer por la tarde volvió a subir a categoría 5, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC, por sus siglas en inglés)-, circula por el Golfo de México y se dirige a la costa oeste de Florida con vientos máximos sostenidos de 270 km/h. Tocaría tierra entre el miércoles por la noche y el jueves por la madrugada.
El propio presidente Joe Biden dijo que podría ser una de las peores tormentas de Florida en los últimos 100 años. Es mucho decir, dados los estragos que hicieron Ian y Helene en la misma costa.
Los funcionarios imploran por la evacuación de los residentes. Zonas de casas bajas austeras y vintage, condominios de varios pisos de altura, playas de arena blanca, simpáticos centritos de madera en colores turquesas o pasteles, muelles de pescadores, avenidas con mansiones, plazas y centros comerciales de todo tipo forman parte ahora de pueblos fantasmas.
“Si deciden quedarse en una de esas zonas donde hay que evacuar, morirán”, dijo, en una contundente declaración, la alcaldesa de Tampa, Jane Castor, a la cadena CNN.
El lunes las autopistas empezaron a cargarse en sentido norte, en un 150% comparado a su nivel normal, según datos del Estados de Florida. El tráfico es más lento que el habitual, pero a buen ritmo. La nafta escasea, y muchas de las estaciones cercanas a la ruta están encintadas con la inscripción “Fuera de servicio”.
9/10/24
Fuente: La Nación.

