Pablo H. Casariego Tato: «Lo que me da tristeza es no haber podido llegar a conocer a mi abuela, a más familia, los viejos no vuelven».-

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En la sede del Auditorio de la Cooperativa Eléctrica se realizó esta tarde una jornada para recordar el 16 de septiembre en la que dio su testimonio Pablo Casariego Tato, nieto que recuperó su identidad luego de ser apropiado durante la última dictadura cívico-militar,   se anunció la firma de un Convenio con Abuelas de Plaza de Mayo, se proyectó un avance  del trabajo  audiovisual realizado por los jóvenes de Envión sobre el secuestro de nuestros vecinos María Asunción de Iraola y Jorge Cura.

Estuvieron presentes la  Dra. Carolina Ruiz responsable de la Delegación en Saladillo de la Defensoría del Pueblo, la Secretaria de Gobierno Viviana Rodríguez, el Subsecretario de Cultura, Educación y Derechos Humanos Pablo Censi, la Directora de Cultura Victoria Irañeta, el Director de Niñez y Adolescencia Rodrigo Avinceta, la concejal María Mancini y Amaro Sarlo,  jóvenes de los distintos centros de Estudiantes, del Programa Envión y de Jóvenes y Memoria».-

 

Carolina Ruiz comenzó diciendo que «Hoy estamos realizando una jornada junto con la Dirección de Niñez y Adolescencia,  el Programa “Envión” y la Defensoría  del Pueblo, en conmemoración del 16 de septiembre, fecha en que se produjo la «Noche de los Lápices».

 

Ramiro Avinceta expresó que «Estamos mostrando un avance de una producción dentro del taller de jóvenes y memoria. Terminamos el proceso de investigación de la temática y ahora estamos en producción audiovisual, mostrando un avance de la peli y un tráiler también».

Dijo que «A partir de marzo comenzamos la semana de la «Memoria, Verdad y Justicia» y comenzamos a enmarcar a los chicos en esa temática y dividieron precisamente después de dos charlas que tuvimos con María Iraola y Jorge Cura los chicos decidieron participar del programa jóvenes y memoria y finalizar con una película.  Justamente dos situaciones  bien marcadas: ella estudiante y él obrero.- La idea es que quede como documento en el Museo de nuestra Ciudad. Se filmó con un equipo propio nuestro y con ropa que hemos conseguido. También la filmación tiene la característica de salir a la calle y pedirles a los vecinos y explicarles de que se trataba la colaboración.

en tanto dialogamos con Pablo Casariego Tato  «Estoy acá como invitado de los chicos. Voy a contar un poco de mi historia personal y también hablar del trabajo que hace el Estado a través de la CONADIS, Abuelas de Plaza de Mayo, el funcionamiento, cómo se articula todo y un poco también del convenio que se ha firmado a nivel provincial para que Saladillo sea un punto en el nodo de la red por la identidad.

 

La historia de una apropiación.-

«Mis padres eran militantes, ya no eran tan jóvenes, ya tenían 30 y pico de años cada uno. Fueron detenidos ilegalmente, estuvieron secuestrados, mi mamá estaba embarazada de mi de 5 meses hasta el momento de dar a luz y después fui apropiado por un militar».

«Yo me crie hasta los 8 años acá en Buenos Aires y después viví casi 20 años en Asunción del Paraguay por qué por las denuncias la familia decide escaparse para allá porque este era el único país en Sudamérica que seguía bajo dictadura en ese momento. Me entero a los 10 años, cuando detienen por primera vez a mi apropiador. Ahí me contaron como era la situación. Yo sabía que era hijo de desaparecidos, pero en ese momento tampoco lo quería saber. Fue un proceso muy largo».

«La verdad es que me trataron bien, pero uno no puede justificar una apropiación con un buen trato. Yo debería haber estado con mi familia biológica, no con otra familia por más bien que me trataran».

«Ellos ya fueron juzgados por el delito de apropiación en el año 1998, cumplieron la condena y ya están libres. Él fue condenado también por otra causa. El apellido de él es Bianco, es un caso que fue muy conocido, uno de los primeros».-

«Por ellos hoy estoy muy dolido, por todos esos años. Yo siempre digo que la ida al Paraguay no fue para preservarnos a nosotros sino para preservarse él de no ser juzgado y el desarraigo y lo que más me duele de todo, porque después cada uno tiene que hacerse cargo de los delitos que cometió. Lo que me da tristeza es no haber podido llegar a conocer a mi abuela, a más familia, los viejos no vuelven».

 

 

 

 

 

 

 

13 de septiembre de 2017.-


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