Saladillo | Pedido de justicia de la familia de Camila Obregón: “Mientras una familia se derrumba, la persona involucrada no tuvo un solo gesto humano”
El pasado 2 de enero de 2026 marcó un antes y un después para la familia Obregón. Ese día, Camila Obregón, una joven radicada en Saladillo y oriunda de 25 de Mayo, sufrió un grave accidente mientras circulaba en bicicleta por la calle Mitre, entre Moreno y Belgrano, frente a un local de lencería.
Según relató su hermana, Agustina Obregón, Camila se desplazaba con normalidad cuando una camioneta Ford EcoSport roja, que se encontraba estacionada, abrió repentinamente una de sus puertas sin advertir su paso. El impacto fue directo y de extrema violencia: Camila no pudo frenar ni esquivar el obstáculo y golpeó de lleno contra la puerta del vehículo, sufriendo un severo traumatismo de cráneo que obligó a una intervención quirúrgica de urgencia.
Desde entonces, la joven permanece internada y su familia atraviesa días de profunda angustia. “Fueron 21 días de dolor, miedo e incertidumbre, de noches sin dormir y de una madre aferrada al monitor de terapia intensiva”, expresó Agustina, describiendo el calvario que atraviesan desde el accidente.
La familia remarcó que existen testigos presenciales del hecho, quienes ya habrían declarado que la puerta del vehículo fue abierta sin tomar los recaudos necesarios, calificando el episodio no como un accidente inevitable, sino como una negligencia evitable.
Uno de los aspectos que más indignación generó en el entorno de Camila es la actitud posterior de la persona involucrada en el hecho, Lorena Mariel Nazardin, quien —según la familia— no habría tenido ningún gesto de empatía o acompañamiento. “Ni un llamado, ni un mensaje, ni una disculpa. En más de 20 días, el único interés manifestado fue la restitución de su vehículo”, señaló Agustina.
En medio del dolor, la familia también compartió una noticia que renovó la esperanza: hace siete días Camila despertó. Abrió los ojos después de semanas críticas y comenzó a responder, marcando un punto de inflexión en su evolución. “Cada parpadeo es una victoria, cada respiración un milagro. La batalla no terminó, pero volvió”, expresaron.
A partir de este avance, el pedido de la familia se amplió: no solo reclaman justicia y reparación, sino también conciencia y humanidad, tanto en el ámbito judicial como en la comunidad.
“Lo que le pasó a Cami no puede naturalizarse. Abrir una puerta sin mirar puede cambiar vidas para siempre”, remarcaron.
Finalmente, la familia solicitó colaboración a quienes hayan estado en la zona el día del hecho. Piden que cualquier persona que cuente con fotos, videos, registros de cámaras de seguridad o testimonios se comunique, ya que toda información puede ser clave para el esclarecimiento del caso.
💬 “Camila merece justicia, merece humanidad y merece que su historia se escuche”, concluyó Agustina Obregón, en un llamado que interpela no solo a las autoridades, sino a toda la comunidad de Saladillo.
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