El grave siniestro vial que mantiene a Raúl Beherán en terapia intensiva vuelve a poner bajo la lupa el tiempo crítico de respuesta, la comunicación y la actuación ante situaciones de emergencia en Saladillo. También abre varios interrogantes hasta ahora sin respuesta, entre ellos si ¿se cumplió con el servicio que la Municipalidad contrató para atender este tipo de situaciones? así como determinar si es adecuada y eficiente la articulación y coordinación con el Hospital y las demás fuerzas de seguridad.
El domingo 4 de octubre, un grave siniestro vial ocurrido en Lope Serrano, casi San Martín, terminó con el vecino Raúl Beherán con un grave traumatismo de cráneo con hemorragia que una vecina que lo auxilió describió como que “se desangraba”.
A menos de 48 horas del hecho familiares, amigos y allegados acompañan su evolución, y el episodio generó además una preocupación que excede el caso particular: ¿qué sucede desde el momento en que una persona llama solicitando una ambulancia hasta que el sistema de emergencias efectivamente llega al lugar?
El testimonio de una vecina que paró a auxiliarlo y que expuso la situación.-
Marilina Bazán, una vecina que se encontraba en el lugar, se comunicó con Convergencias horas después del hecho para hacer público su testimonio sobre lo ocurrido durante los primeros minutos posteriores al siniestro.
Según detalló, al pasar por el lugar del hecho observó a un hombre sobre el asfalto y que dos jóvenes le dijeron que se habría caído de su bicicleta y que, aparentemente, presentaba un traumatismo de cráneo con un importante sangrado.
Junto con otras personas intentaron asistirlo. Los jóvenes ya habían realizado llamados al Hospital y a la Policía. Pero ante lo que quienes estaban en el lugar percibían como una demora por el cuadro gravísimo que presentaba el hombre, Bazán volvió a comunicarse para solicitar asistencia al Hospital zonal Dr. Posadas.
La vecina cuestionó particularmente la respuesta que recibió de la operadora que atendió el llamado y expresó su malestar por el trato recibido en un momento de extrema angustia:
“Buenas tardes, ayer a las 19:30 hs una persona tuvo un grave accidente en Lope Serrano casi San Martin, se cayó de su bicicleta, aparentemente y sufrio un traumatismo de craneo, lo que le estaba produciendo un grave sangrado. Como otras personas, al pasar baje para tratar de ayudar, ya habian llamado al hospital y a la comisaría. Como la ambulancia no llegaba o se hacia eterno para los que estabamos ahi, llame nuevamente. Aca quiero hacer alusión a la operadora de turno en esas horas. Me contesto que ella ya habia llamado a Udem y que cuando ellos llegaran me queje con ellos y me colgó. A vos te digo, operadora, si no tenes paciencia, dejale el lugar a otra persona, que minimamente tenga empatia y sepa explicar de buena manera la situación. No podes dejar a una persona hablando y atender con esa frialdad. Sos una desubicada. Te repito, dedicate a otra cosa y dale lugar a quien sepa actuar en esos momentos y tenga buenos modales!. Si podes publica esto porque la verdad me indignó la forma de atender de esta mujer”.
El mensaje de la vecina abrió una discusión que entendimos merece ser abordada con mayor profundidad qu la de una historia que vale destacar en todo momento lo hizo solicitando poner su nombre y apellido para firmar el mensaje.
Por la gravedad de la situación y para evitar mayor sensibilidad dado el testimonio de alto impacto, recién hoy lo planteamos en el dialogo permanente que mantenemos con la familia de Raúl Beheran.
La inquietud de la familia: ¿qué ocurrió entre UDEM y el Hospital?
Desde el entorno familiar de Raúl Beherán surgió una preocupación vinculada con la comunicación y coordinación entre UDEM y el Hospital.
Según manifestó la familia a Convergencias, se preguntan cuál es el problema, si existe la mala comunicación de Udem y el hospital, y por qué se produce ese manejo. Manifestaron que hay que explicarle a la sociedad por qué por lo que nos dijeron, la ambulancia tardo muchísimo por este mal entendido, y consideran es necesario poner el foco, y por qué ocurre este tipo de cosas con las operadoras. Pero precisamente por la gravedad del episodio surge la necesidad de conocer:
¿Cuándo se recibió el primer llamado?
¿Quién lo recibió?
¿Cuándo se solicitó la ambulancia?
¿Cuándo fue despachada la unidad?
¿A qué hora llegó al lugar?
¿Hubo alguna dificultad de comunicación entre UDEM y el Hospital?
¿Quién coordina ese procedimiento?
UDEM tiene un contrato con la Municipalidad
La discusión tiene particular relevancia porque la atención de emergencias en la vía pública en Saladillo no constituye solamente una cuestión informal de disponibilidad.
De acuerdo con documentación oficial de la Municipalidad de Saladillo, durante 2026 se adjudicó a UDEM S.R.L., mediante la Licitación Pública N.º 1/2025, la prestación del servicio de atención médica de emergencias a personas en la vía pública, traslado de pacientes en rutas y cobertura en dependencias municipales.
La contratación comprende el período del 1 de enero al 31 de diciembre de 2026 y fue adjudicada por $147.510.490,05.
La documentación municipal establece además que, una vez adjudicada la licitación, debía suscribirse el contrato correspondiente y que UDEM debía presentar una garantía de cumplimiento equivalente al 100 % del monto adjudicado.
Conforme los datos púbicos, existe una contratación formal entre el Estado municipal y la empresa UDEM para brindar un servicio esencial de atención de emergencias. Pero
¿Cuáles son exactamente las obligaciones que UDEM asumió frente a la Municipalidad?
Porque para evaluar una eventual demora no alcanza solamente con conocer cuánto tiempo percibieron los vecinos que tardó una ambulancia.
Es necesario saber qué establece el Pliego de Bases y Condiciones por las que se licitó el servicio respecto de:
- los tiempos de respuesta;
- la disponibilidad de ambulancias;
- la dotación de los móviles;
- la atención y recepción de los llamados;
- la coordinación con el Hospital;
- los procedimientos ante emergencias;
- el registro de llamadas y horarios;
- los mecanismos de supervisión;
- y las eventuales sanciones o penalidades ante incumplimientos.
No sería el único antecedente.-
El caso Beherán también genera la necesidad de respuestas porque no sería la primera vez que vecinos manifiestan preocupación por demoras o por la forma en que se desarrolló una asistencia de emergencia.
A lo largo de estos años han surgido distintos testimonios de personas sobre la espera durante períodos prolongados una ambulancia o que cuestionaron determinadas actuaciones e incumplimiento de protocolos del personal que intervino.
Cada caso puede tener circunstancias diferentes, pero cuando aparecen testimonios similares respecto de la lógica del sistema de emrgencias, resulta razonable preguntarse si existe la necesidad de revisar el funcionamiento integral del sistema. De todo el circuito.
¿Quién controla que el servicio contratado se cumpla?
La Municipalidad no solamente contrata un servicio: también debe existir un mecanismo para controlar que las condiciones establecidas en esa contratación sean efectivamente cumplidas.
Por eso sería importante conocer si, ante situaciones en las que se denuncia una demora significativa:
¿Se revisan los registros de los llamados?
¿Se verifican los horarios de despacho y llegada?
¿Se realizan informes de cada intervención?
¿Se reciben reclamos formales de los usuarios?
¿La Municipalidad controla periódicamente los tiempos de respuesta?
¿Se aplicaron sanciones o advertencias por incumplimientos anteriores?
¿El servicio que la comunidad paga mediante recursos municipales está funcionando de acuerdo con las condiciones bajo las cuales fue contratado?
Una emergencia no admite confusiones ni demoras.-
Para una persona que se encuentra junto a alguien gravemente herido, los minutos pueden parecer eternos.
Quien llama a una emergencia muchas veces no sabe si debe permanecer en línea, volver a comunicarse, esperar, realizar otro llamado o trasladar al paciente por sus propios medios.
Por eso, además de ambulancias y profesionales capacitados, resulta fundamental contar con un sistema claro, coordinado y comprensible para la comunidad.
También resulta esencial el trato adecuado, profesional y empático que recibe quien solicita asistencia.
Una persona que llama mientras tiene delante a alguien herido de gravedad necesita información precisa, orientación y contención.
El debate que se reabre.-
El objetivo no debería ser convertir este episodio solo en una acusación aislada dado que estamos bordando una problemática de un servicio esencial que la Municipalidad contrató y por el que destina una importante cantidad de recursos públicos.
Y porque detrás de cada llamado hay al menos una persona que necesita asistencia en forma urgente.
Por esta razón sería importante que UDEM y la Municipalidad de Saladillo desde el Hospital expliquen cómo funciona actualmente el sistema de emergencias, cuáles son los tiempos de respuesta comprometidos, cómo se articula con el Hospital y qué mecanismos existen para controlar el cumplimiento del servicio.
En particular, sería importante conocer qué ocurrió el domingo 4 de octubre en el caso de Raúl Beherán y si la respuesta brindada se ajustó al procedimiento previsto.
Invitamos a compartir experiencias con respeto:
- ¿Alguna vez tuviste que solicitar una ambulancia en Saladillo y consideraste que hubo una demora importante?
- ¿Cómo fue la respuesta que recibiste?
- ¿Tuviste alguna experiencia en la que consideraste que la actuación del personal que asistió no fue la adecuada?
- ¿Creés que existen problemas de comunicación entre UDEM, el Hospital y otros organismos que deberían revisarse?
- ¿La Municipalidad debería publicar los tiempos de respuesta y los indicadores de cumplimiento del servicio contratado?
El debate se centra en que es necesario saber si el sistema está preparado para responder n tiempo y forma cuando cada minuto puede ser determinante para la vida de una persona.
Este no debe ser un caso que quede como un hecho más. Mientras Raúl Beherán continúa internado en terapia intensiva, su familia y la comunidad esperan su recuperación, pero también respuestas. Es necesario investigar y determinar qué ocurrió, reconstruir minuto a minuto el procedimiento de asistencia y determinar si los protocolos y tiempos de respuesta fueron los adecuados. Cuando hay riesgo de vida, cada minuto cuenta; la mínima demora puede ser definitoria y debe tener una explicación acorde a las obligaciones que tienen los operadores del sistema..
Graciela E. Achabal para Convergencias- Saladillo, 6-10-2026


