Un beso que cambió su vida para siempre. Breelyn tenía apenas dos días de nacida cuando una persona con herpes labial la besó en la boca. Dos semanas después, comenzó a sufrir convulsiones y los médicos detectaron una encefalitis por herpes simple que le provocó graves daños cerebrales.
Según contó su madre, la infección afectó principalmente el lado izquierdo de su cerebro y dejó secuelas neurológicas permanentes.
Hoy, la historia de Breelyn busca generar conciencia sobre los riesgos de besar a los recién nacidos. Aunque el herpes suele ser leve en adultos, puede provocar complicaciones muy graves en bebés, cuyo sistema inmunitario todavía está en desarrollo.
Los especialistas recomiendan no besar a los recién nacidos en la boca ni permitir el contacto con personas que tengan herpes labial activo. En esta etapa, una precaución puede ser fundamental.

