El vocero de la Armada Argentina, Enrique Balbi, hizo público este domingo por la tarde un nuevo parte oficial de la búsqueda del submarino ARA San Juan, desaparecido desde el miércoles con 44 tripulantes.
«La altura de las olas, sumado a lo poco que aflora del submarino, el color negro de su pintura, lo delgado del perfil de la vela y el estado de mar, junto con la altura del oleaje, están complicando mucho la detección tanto radial como visual», expresó el marino sobre el estado de los operativos de búsqueda del buque que se realizan por estas horas.
Las Fuerzas Armadas estiman que las condiciones meteorológicas en el área donde buscan el submarino Ara San Juan, desaparecido desde el miércoles, mejorarán recién hacia el martes. Mientras tanto, las distintas tareas de búsqueda continúan en un fuerte temporal.
«Aún no tenemos contacto con el submarino. Las condiciones siguen siendo adversas», dijo a la prensa el vocero de la Armada, Enrique Balbi, en un nuevo parte de situación emitido a las 18. Aseguró que en la zona hay olas de entre 5 y 6 metros y «un fuerte temporal».
«Recién para el martes el clima y el mar van a estar en condiciones favorables para que los operativos sean más efectivos y para que el submarino pueda ser detectado por radar».
Según informó, «están todas las áreas capeando el temporal». «Algunas unidades trabajan de norte a sur. Se mantiene hace dos días el esfuerzo de exploración aérea, tanto de esfuerzos argentinos como de ayuda internacional. Hay hasta más de una aeronave en forma simultánea».
En cuanto a cuál pudo haber sido el destino del ARA San Juan, quiso dejar en claro que «se tienen en consideración todas las hipótesis» y «no se está descartando nada». Y amplió: «Estamos suponiendo que están en superficie o en inmersión, con o sin propulsión, lo que genera distintos tipos de búsqueda tanto por medios aéreos como de superficie».
Balbi explicó que ante la pérdida de contacto con su centro de comando, el submarino por protocolo «tiene que salir a la superficie». En base a eso dijo que ante la posibilidad de que esté en la superficie y sin propulsión, «a la deriva» o como se dice en la jerga marina «al garete», se está utilizando un software que reproduce en base a las características de las corrientes marinas, cuál podría ser su ubicación aproximada del buque.
Otra de las hipótesis es que a pesar de haber perdido las posibilidades de comunicación, el ARA San Juan haya continuado con el rumbo programado. De ser así debería estar llegando a destino esta tarde o, a raíz del mal tiempo, durante mañana lunes.
Un amplio operativo de logística se puso en marcha en las últimas horas para llevar adelante al menos tres opciones posibles de rescate que maneja en estos momentos la Armada Argentina para evacuar a los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan que está perdido desde el miércoles pasado.
Según confirmaron fuentes castrenses, la intención de la Armada es llevar adelante el operativo de rescate de los tripulantes por medio de un submarino mediano de rescate, dos campanas sumergibles o una grua de enganche. Las tres opciones ya están listas para ponerse en marcha ni bien se localice el submarino ARA San Juan. La opción que se utilizará dependerá de las condiciones climáticas que haya en el momento de localizar a la nave.
Porque a diferencia del Fournier y de los mineros chilenos, la tan cacareada solidaridad nacional parece sumida en un letargo, agravado por el jolgorio de un fin de semana largo: una de las discutibles pasiones nativas.
Se perdió todo contacto entre el submarino y sus mandos hace casi seis días.
El caso (y aunque todo termine sin luto) suscita –o debiera hacerlo– una de las peores sensaciones: la incertidumbre. Y su correlato natural: la inquietud, los augurios sombríos.
Pero como solemos decir en nuestra jerga de periodistas, «el drama no está en la calle».
Algo es cierto: no hay demasiados indicios acerca de la verdadera situación. Pero no hay que ser un cerebro esclarecido para deducir que esa ignorancia, más que esperanzar, preocupa…
El tratamiento de los medios –la tevé sobre todo– se limita a entrevistar a conocedores –veteranos tripulantes de submarinos, por caso–, pero hasta hoy no tengo noticias de que haya colegas, enviados especiales, embarcados para navegar en algún rastreador de los muchos que están operando. Algo que es moneda corriente ante noticias de menor dramatismo.
Fuente: Infobae/La Nación.

