Durante décadas, varios países europeos utilizaron las profundidades del Atlántico nororiental como destino para residuos radiactivos. Entre las décadas de 1940 y 1980 fueron depositados más de 200.000 barriles en el fondo del océano.
Ahora, una expedición científica internacional regresó a la zona para investigar qué ocurrió con esos residuos después de décadas bajo el agua.
A bordo del buque oceanográfico Pourquoi Pas?, investigadores utilizaron el sumergible Nautile para descender a más de 4.700 metros de profundidad. Allí lograron observar numerosos barriles, algunos de ellos con un importante grado de deterioro y evidencias de material que llegó al sedimento del fondo marino.
Los científicos también tomaron muestras de agua, sedimentos y organismos marinos para determinar si sustancias radiactivas se dispersaron en el ambiente y cómo interactúan con los ecosistemas de las profundidades.
Sin embargo, los investigadores todavía analizan las muestras y no se puede establecer aún cuál es el impacto ecológico de estos residuos.

