A más de cuatro años del asesinato de Fernando Báez Sosa, Máximo Thomsen, uno de los ocho condenados por el crimen, rompió el silencio por primera vez y acusó a sus compañeros de ser los responsables del delito.
En una extensa entrevista televisiva, el joven, sentenciado a prisión perpetua, lloró frente a cámara y admitió que reza por la víctima. «Yo estuve ahí, le pegué pero nunca quise que terminara así», confesó.
«Enzo (Comelli) le pegó la primera piña a Fernando porque le había pegado a Matías. Yo sentí que me habían pegado una piña en el mentón y empecé a tirar patadas al aire. Después me enteré que le había pegado a Fernando, es algo que pasó, no me voy a esconder. Desde el primer día quise contar todo pero no me dieron la oportunidad de decir lo que había pasado», apuntó, en referencia a su abogado anterior, Hugo Tomei, cuya estrategia fue que todos los acusados mantuvieran el silencio.
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