Los niveles del herbicida glifosato en la orina humana han aumentado de forma dramática en los residentes de California en las dos últimas décadas.
Este herbicida se usa para proteger de las malezas las cosechas de maíz y soja genéticamente modificadas, y también se utiliza en el trigo y la avena. La orina recolectada de 100 californianos entre 1993 y 2016 muestra que los niveles de glifosato han aumentado con la llegada de las cosechas genéticamente modificadas.
En las primeras muestras, había niveles muy bajos, solo detectables en 12 de cada 100 personas. A lo largo de los 22 años siguientes, se encontró un aumento de alrededor de 1.000% en los niveles encontrados en las 100 personas, en promedio. El estudio no muestra que la exposición al glifosato provocara directamente algún problema de salud en esas personas. Algunas cepas de maíz y soja se han alterado genéticamente para hacerlas inmunes al glifosato, lo que permite a los granjeros administrar el herbicida sin el temor de dañar sus cosechas. Pero hay cierta controversia científica respecto al daño potencial que podría causar a los humanos.
En 2016, la Organización Mundial de la Salud concluyó que “es poco probable que el glifosato plantee un riesgo carcinogénico a los humanos a partir de la exposición en la dieta”. Pero en julio, California se convirtió en el primer estado de Estados Unidos en añadir el glifosato a su lista de carcinógenos conocidos.
Se utilizaron muestras de orina que se habían recolectado y conservado durante años como parte de un estudio a largo plazo sobre el envejecimiento saludable. Se evaluaron junto con muestras recientes de 100 personas para detectar la presencia tanto del glifosato como del ácido aminometilfosfónico (AMPA), una sustancia orgánica que se produce cuando el cuerpo procesa el glifosato.
Los niveles promedio de glifosato en la orina aumentaron de 0,024 partes cada mil millones en las muestras de 1993-1996 a 0,314 partes cada mil millones en las muestras de 2014-2016. Los niveles promedio en las muestras más recientes llegaron incluso a 0,449 partes cada mil millones después de que los investigadores excluyeron a las personas con niveles no detectables de glifosato. La falta de agua potable en Puerto Rico ha generado varios casos sospechosos de leptospirosis. 7 El glifosato, que se usa habitualmente en el paisajismo residencial, se ha encontrado en el agua potable, pero se cree que los niveles en la orina humana aumentaron sobre todo a partir del consumo de alimentos expuestos al herbicida, ya que es poco probable que todas esas personas estén rociando esa cantidad de glifosato en sus jardines cada día, para llegar a los niveles observados.
Aunque el estudio se enfocó en los californianos, el glifosato es el herbicida de uso más común en el mundo, y es probable que se encontraran resultados similares a lo largo y ancho de Estados Unidos. La investigación muestra que es probable que muchas personas en Estados Unidos presenten unos niveles significativos de esos compuestos, a menos que lleven una dieta orgánica.
Los animales a quienes se dio alimento con unos niveles bajos de glifosato, desarrollaron un daño hepático similar a la enfermedad del hígado graso, y esa podría ser una señal de por qué se está registrando un aumento en los casos de esta enfermedad. Pero los incrementos en los niveles de glifosato detectados en el estudio son minúsculos. Estas cantidades minúsculas en la orina significan muy poco, a nivel clínico.
24 de octubre de 2017 – Fuente: The Journal of the American Medical Association

