Gisela Cabrera tiene 42 años y en la actualidad tiene una incapacidad que le impide movilizarse por sus propios medios además de recibir curaciones diarias. Esa incapacidad por ahora transitoria puede quedar permanente y para su evolución favorable es indispensable una adecuada atención médica tanto física como psíquica que le permita sobrellevar el cambio abrupto que padeció. Su situación es a consecuencia de una cirugía que le realizaron en el mes de marzo de este año sobre la cuál manifiesta: «me iba a operar el médico para sacarme una muestra para biopsia y me terminó vaciando la matriz. Resulta que la muestra después dio negativo, no era cancerígena, además de dejarme una herida de lado a lado del abdomen que como soy diabética todavía no me cerró» comenzó en su relato Gisela luego de convocarnos a su domicilio para hacer pública su situación y pedir ayuda.
Gisela cuenta que desde hace muchos años se desempeñaba como cuidadora de adultos mayores hasta que fue operada en marzo y quedo en terapia intensiva «Tenía una hora de vida me dijeron. Si no me trasladaban a la terapia intensiva del Hospital Posadas hoy no estaría acá. Ahí estuve 15 días. Te muestro las fotos. Tenía gangrena, la infección me llegó hasta las caderas. Me ponían en cada curación un kilo de azúcar en la herida, que lo tenía que comprar yo».
«Es muy triste lo que estoy viviendo. Mi hijo tuvo que dejar la escuela para cuidarme. Roman iba a la Escuela Industrial, le encantaba, pero tuvo que dejar. Nadie vino a preguntar ni siquiera porque el chico no iba a la escuela o cómo podían ayudarlo. Ahora lo aceptaron en el Nacional, que son menor horas, no es lo mismo, a él le gusta “el Industrial”. A este año lo perdió y ya había perdido en año pasado», cuenta Gisela con su hijo a su lado que fue quien la ayudó a bajar de la cama para acercarse a una silla del comedor donde recibió a Convergencias.
Sobre la necesidad de asistencia permanente además agregó que no cuenta con la ayuda de ningún familiar porque hace ya varios años que vino de la ciudad de Rosario donde están sus padres y que su pareja en el mes de mayo quedó detenido «como si fuera poco después de habernos hecho un allanamiento donde nos rompieron todo el departamento y nos apuntaron a la cabeza para no encontrar absolutamente nada, detienen a mi pareja en la calle. No sabemos que pruebas tiene contra él la fiscal porque lo acusa de un hecho en Lobos que no sabemos de donde se agarra para acusarlo, pero no le da la prisión domiciliaria ni la pulsera, a otros que todos conocemos acá en Saladillo y que si tienen vinculación con hechos graves ahí los podes ver en la calle. Pero a mi pareja no se lo permite. Y si se muere bueno, que le vamos a hacer contestó, cuando yo estaba peor que ahora».
Sobre la atención médica que requiere Gisela hoy se la cubre en parte un enfermero del Hospital Posadas de Saladillo haciendo una curación diaria, pero a los insumos los tiene que comprar ella. «En Anses me ofrecieron una pensión con la que tendría la cobertura de IOMA, pero ¿hoy que hago yo? Lo mismo con la asistente social del Municipio de Saladillo desde que los llamé recién se dignaron a venir hace unos días, todos antes de las elecciones. Me pidieron una epicrisis de historia médica ¿ahora me piden una epicrisis que no la consigo antes de 10 o 15 días? y todo así», continuó Gisela.
«No pido nada de otro mundo, se que a muchos que no necesitan tanto les dan ayuda». dijo Gisela y expresó que ya encomendó a un estudio jurídico para iniciar las acciones legales por mala praxis contra el profesional que le hizo la cirugía en Clínica Saladillo «Pero mientras tanto como hago para seguir sobreviviendo. Si no fuera por mis padres que me ayudan desde Rosario y mis vecinos que me acercan estas bolsas de comida que ven acá, pero harina no puedo comer, azúcar tampoco, tengo que hacer una dieta estricta. Necesito ayuda» concluyó.
Saladillo, 5 de septiembre de 2021.-






