¿Y si tener un gato realmente nos hiciera más felices? Un estudio internacional analizó datos de 93 países para investigar si la cantidad de gatos podía estar relacionada con el bienestar de la población.
Los investigadores encontraron que los países con mayor presencia de gatos tendían a registrar niveles más altos de felicidad. Pero también apareció un dato inesperado: en los lugares con mayor exposición a Toxoplasma gondii, un parásito que puede transmitirse a través de las heces de los gatos, los niveles de felicidad eran menores.
Según el estudio, la cantidad de gatos y la exposición a este parásito podrían explicar hasta un 47% de las diferencias observadas en los niveles de felicidad entre los países analizados.
Sin embargo, los resultados muestran una asociación y no prueban que tener gatos sea la causa directa de una mayor felicidad. Hay muchos otros factores sociales, económicos y culturales que también pueden influir en el bienestar.

