Hace un año, Agostina, una joven saladillense de 26 años sana, con una vida activa, sufrió repentinamente un brote psicótico que cambió su vida completamente.
Luego de una larga recuperación, que todavía continúa y que incluye medicación y constante atención de profesionales, Agostina se encuentra hoy en día evolucionando favorablemente. «Es un camino larguísimo, no se cuando se va a terminar» dijo una de sus hermanas a Convergencias.
Dentro del proceso de recuperación de la joven, para el retorno a la normalización de su vida cotidiana, se encontraba su inserción social, por lo cual hace aproximadamente un mes comenzó a trabajar en un supermercado chino de la Ciudad.
«Que haya entrado a este chino, para ella es un montón. Nosotros estamos muy contentos de verla bien, sus jefes están conformes con su trabajo» declaró una de sus hermanas.
Si bien Agostina estuvo desempeñando su trabajo sin problema alguno hasta el día de la fecha, ayer por la tarde vivió una situación particular, la cual fue dada a conocer por sus familiares a través de las redes sociales:
«Quería usar este medio para contar una situación que atravesé hoy, la cual me revolucionó todos mis estados de ánimo. Sentí bronca, enojo, angustia, dolor, todo.
Antes de entrar a trabajar, pase por un comercio, “el chino” de calle moreno. En el lugar se encontraban dos policías mujeres las cuales estaban dialogando con el dueño y opinaban sobre el “desorden” o falta de limpieza que había en ciertos sectores y ellas se “ofrecían” a ayudarlo a acomodar porque la “empleada nueva que tenia no servía para eso”, y no quiero repetir todo lo que dijeron, porque no fue como lo estoy relatando, usaron palabras crueles, minimizando a la otra persona. Hicieron comentarios horribles sobre esa empleada, que creo que ninguna persona con un poco de alma y corazón los haría.
Esa empleada es mi hermana, tiene 26 años, está trabajando en ese lugar porque es una manera de estimularla y reinsertarla social y laboralmente, sufrió un brote psicótico hace un año, pasó de ser una persona adulta a una niña en solo un día. Nos cambio la vida a todos completamente. Con ayuda de psiquiatra, psicólogo, acompañante terapéutico y toda la compañía de nosotros, su familia, hoy mi hermana avanzó un montón, y todos estamos más que felices de verla contenta yendo a trabajar, y poder realizar diferentes actividades de manera independiente.
Me duele y dolió muchísimo tener que atravesar ese momento. Me enojó, porque son dos personas las cuales deberían de dar el ejemplo como ciudadanas, aún más vestidas con su ropa de trabajo. Las conozco, a las dos, no necesito dar nombres porque ellas sabrán cómo actuaron, y quizás sepan pedir disculpas también. Mi hermana no las escuchó, porque estaba trabajando, pero si lo hubiera echo, eso no la alienta a sentir que mas allá de su condición, goce del derecho de trabajar sin ser discriminada, como cualquier persona.
Aprendamos a no juzgar, a no opinar porque si, porque se me da la gana, nadie es más que nadie. El respeto por el otro, los valores y la inclusión es lo único que nos hace grandes.
Las invito a estas dos mujeres a reflexionar, y también, a encargarse de su trabajo, que justamente no era el que estaban haciendo en el momento que las vi.
Cuido, creo, apoyo y amo con todo mi corazón a mi hermana, es una hermosa persona, llena de valores y llena de ganas de superarse día a día».
Familia Belatti.-

