La sentencia fue dictada en el expediente caratulado «Puñalef, Isabel y Otros c/ Estado Nacional – Ministerio de Defensa s/ Personal militar y civil de las FFAA y de Seguridad», el 3 de Abril de 2017, por el titular de Juzgado Federal de 1° Instancia de la Seguridad Social N°6 de Capital Federal, Dr. Juan Fantini.
Isabel Puñalef, María Eliana Quilahuilque LEvin y Rosa EstelaToro, interpusieron demanda contra el estado Nacional- Ministerio de Defensa para que se las incluya en el listado de beneficiarios de Pensiones de Guerra y se les otorgue la correspondiente certificación, conforme el régimen instituido por la ley 23.848 y sus modificatorias leyes 24.343, 24.652 y 24.892 e instrumentado a través del decreto 2634/90 y, como consecuencia de ello, se les otorguen el derecho que dicha normativa establece, con más las retroactividades e intereses correspondientes.
Señalaron que durante el conflicto bélico del Atlántico Sur, en el año 1982, integraron
el Personal Civil de Enfermería del Ejército Argentino y que se desempeñaron en el
Hospital Regional “Dr. Manuel Sanguinetti”, dependiente de la Secretaría de Salud de la
Provincia de Chubut, ubicado en la ciudad de Comodoro Rivadavia.
Para solicitar su pretensión argumentaron que este hospital, al iniciarse las acciones bélicas en las Islas Malvinas, fue destinado, por orden de las autoridades militares, a ser Hospital de Evacuados, para atender exclusivamente a heridos que fueran evacuados del frente de guerra. Y agregaron que todo el personal civil del Hospital quedó afectado al operativo,
cubriendo guardias de 24 horas del día, en dos turnos de 12 horas cada uno (de 8 horas a 20 horas y de 20 horas a 8 horas del día siguiente).
Que todos los pacientes civiles que se encontraban internados fueron trasladados a
distintos centros privados como Sanatorio La Española, Sanatorio Cruz Azul, Hospital de
YPF, y que se procedió a pintar una cruz roja en el techo del Hospital, como lo indica el Tratado de Ginebra, para indicar que el mismo no era objetivo militar, en
caso de bombardeo enemigo. También se ordenó cubrir ventanas y puertas, por el
oscurecimiento ordenado en toda la ciudad. Se colocaron rampas en los accesos y en el
estacionamiento del nosocomio se implementó una pista de aterrizaje para permitir que
operaran los helicópteros que traían los heridos que habían sido desembarcados en el
puerto. Y señalaron que, pese a que el Hospital tenía capacidad para 250 camas, se llegó a
internar a 450 soldados, por lo que se colocaron catres de campaña y camas donadas por la población en los pasillos y hasta en la capilla del Hospital.

