Saladillo | Vecinos manifiestan preocupación por  un “dispositivo vial inexplicable” sobre Av. Frocham y Emparanza.-

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Saladillo | Vecinos manifiestan preocupación por  un “dispositivo vial inexplicable” sobre Av. Frocham y Emparanza.-

Vecinos de la zona de Avenida Frocham, casi en la intersección con calle Emparanza, manifestaron su preocupación ante la construcción de una sobreelevación vial de características inusuales, que si bien no presenta un perfil abrupto, no responde en absoluto al diseño de un reductor de velocidad reglamentario, ni a criterios técnicos reconocidos en materia de seguridad vial.

La estructura, ubicada exactamente sobre Av. Frocham, a escasos metros del cruce con Emparanza, se asemeja más a una extensa meseta —comparada por los propios vecinos con la meseta patagónica— que a un “lomo de burro” propiamente dicho, lo que genera desconcierto entre quienes circulan a diario por el lugar.

“Esto no parece un lomo de burro ni ningún reductor conocido. Parece que se le cayó esto de un camión y lo dejaron ahí. No podemos entender, en nuestra ignorancia, la inteligencia de estos cráneos que han hecho esta obra”, expresó un vecino, reflejando la inquietud de varios vecinos del barrio.

Si bien los vecinos reconocen que la velocidad del tránsito en Av. Frocham requiere medidas de moderación, cuestionan que la solución adoptada no parece surgir de un estudio técnico adecuado, ni de criterios de ingeniería vial aplicables a arterias de estas características.

La sobreelevación no cuenta con señalización vertical preventiva ni demarcación horizontal reglamentaria, y su forma —extendida, de pendiente difusa y sin parámetros claros— no coincide con los reductores de velocidad contemplados por las normas técnicas IRAM, que establecen perfiles definidos, dimensiones específicas, pendientes progresivas controladas y señalización obligatoria.

La Ley Nacional de Tránsito N° 24.449 impone a las autoridades viales el deber de garantizar una circulación segura, previsible y ordenada, lo que implica que cualquier elemento incorporado a la calzada debe responder a criterios técnicos comprobables, ser claramente identificable y encontrarse debidamente señalizado.

En este caso, lejos de cumplir una función pedagógica o preventiva, la sobreelevación genera incertidumbre en la conducción, al no poder ser reconocida como un reductor normalizado. Esto resulta especialmente relevante tratándose de una avenida, donde las intervenciones deben ser claras, homogéneas y coherentes con el flujo vehicular.

Los vecinos refieren desconocer si existió un estudio previo de tránsito, a qué organismo se le ocurrió y  autorizó esta  obra, cuales fueron los criterios técnicos con los  que se diseñó, y ante la situación real de la avenida de alto tránsito por qué no se aplicaron soluciones viales reglamentadas.

Para finalizar indicaron que  el reclamo no es contra la necesidad de reducir la velocidad, sino contra una “obra” que, por su forma y falta de respaldo técnico visible, resulta inapropiada y  en vez de ser una solución es un problema en un riesgo  para quienes circulan por el lugar.

Se adjuntan las fotos que no enviaron los vecinos.


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