Según relató Francisco Franco, los animales fueron apuñalados, degollados y baleados. Entre las víctimas había terneros de apenas una semana de vida.
Uno de los detalles que más llamó la atención fue que los delincuentes dejaron en uno de los potreros un cartel con una sola palabra: “Hambre”.
El productor estima que las pérdidas superan los $30 millones y aseguró que la situación puso en duda la continuidad de su actividad ganadera. Alquila unas 200 hectáreas y cuenta con un rodeo de aproximadamente 80 animales.
El caso es investigado como un hecho de abigeato y todavía resta determinar quiénes fueron los responsables. Las referencias que el productor hizo sobre posibles vínculos con situaciones de drogas en barrios cercanos forman parte de su propia hipótesis y no están comprobadas.

