Las lluvias no dan tregua y el agua avanza sobre viviendas, rutas y zonas productivas. Las intensas precipitaciones y las crecidas de los ríos provocaron graves inundaciones en distintas provincias, con familias evacuadas, caminos anegados y comunidades que quedaron incomunicadas.
Neuquén: el desborde de cañadones interrumpió los accesos a parajes de la cuenca petrolera. Se organizaron operativos con helicópteros para trasladar alimentos, medicamentos y forraje.
Chaco: más de 1.200 personas debieron abandonar sus hogares en zonas ribereñas, entre ellas Barranqueras y Puerto Vilelas.
Corrientes: más de 550 pobladores fueron desplazados por el avance del agua sobre sectores urbanos y productivos.
Las autoridades mantienen operativos de asistencia mientras crece la preocupación por la situación de las familias afectadas y las dificultades para llegar a las zonas aisladas.
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