La escuela 5 de Cuartel V está en un barrio vulnerable, con muchas necesidades, y lleva como nombre “Presidente Juan Domingo Perón”. La imagen del líder justicialista y sus frases más conocidas dominan en la entrada, que este martes era de muy difícil acceso debido a que la calle que está inundada por la lluvia del domingo y lunes más aguas servidas que evidencian años de no hacer obras por falta de presupuestos o por desviarse los fondos: pero las obras parece que no llegaron nunca.
¿Cuánto afecta la interrupción de las clases en los aprendizajes? Diversas voces son las que sostienen la necesidad de garantizar la “continuidad pedagógica”, y así el ritmo que requieren los alumnos para incorporar los contenidos.
También sobre la imposibilidad de “recuperar” el tiempo educativo una vez perdido. Hasta acá teoría, pero hay un colegio que llevó la discusión a la práctica.
En la escuela Nº5 del cuartel V, las clases no se perdieron en los últimos 2665 días y los alumnos, que superan los 1.100 entre el turno mañana, tarde y noche, llegaban igual, desde distintos barrios que circundan el colegio. Algunos llegan desde José C. Paz, otros desde Pilar. Todos deben tomarse algún colectivo y caminar unas cuantas calles de tierra, casi siempre convertidas en barro. Todos saben que, pase lo que pase, siempre habrá clases.
Susana Cardozo, la actual directora del colegio, cuenta que los alumnos hoy pueden estudiar cuatro tecnicaturas: Química, Gestión y Administración, Informática Personal y Profesional y Multimedios, esta última creada hace poco. En todos los casos, ofrecen “prácticas profesionalizantes”, que es una suerte de pasantía dentro de empresas, una práctica común en las escuelas técnicas.
Los alumnos también hacen prácticas del tipo profesional dentro de los laboratorios del colegio: fabrican pintura, reparan computadoras, también fabrican alcohol en gel, hacen sublimado, y tienen una radio FM. Cada práctica corresponde a un tipo de tecnicatura diferente.
Consultada sobre los resultados que se obtuvieron tras la iniciativa de no cerrar nunca Cardozo afirma que eso se ve, sobre todo, en las ferias de ciencias, competencias en las que las escuelas técnicas compiten con sus proyectos. “Llegamos dos veces a la instancia de Feria Nacional, tras ganar en la distrital, regional (reúne a 4 distritos) y provincial. El año pasado llegamos con un proyecto de Química que purifica y reutiliza el agua que se usa para la fabricación de pinturas”, dijo la directora en una entrevista que dio al diario Clarin en 2018.
Hace ya tiempo que no se respetan leyes fundamentales de carácter educativo, como por ejemplo, la ley 25864 (año 2003) que fijó para todas las provincias un calendario escolar mínimo de 180 días. Desde ya que tampoco mucho menos se cumple la resolución 165 (Consejo Federal de Educación), aprobada en el año 2011, que extiende el calendario escolar a 190 días.
Nuestro año escolar ofrece, según la vigente ley, apenas 180 días de clases, pero es grave que no se cumpla este mínimo calendario, ya que nunca se respetó en todo el país. Tampoco se cumple la ley 26206 de Educación Nacional, que en su artículo 26 dispone: «Las escuelas primarias serán de jornada extendida o completa», ya que nada menos que 85 de cada 100 niños no tienen los beneficios de esta escolarización.
Según informa el Observatorio Argentinos por la Educación, la realidad de nuestra escuela primaria es la siguiente: un niño que ingresó a primer grado en el 2013, cuando finaliza el ciclo escolar promedio de todo el país, perdió 73 días de clase.
Fotos: Diego Díaz
Fuente: Clarin / canal A24 / La Nación / Infobae


