A casi cuatro décadas del asesinato de Diego Fernández Lima, la causa judicial que investiga el encubrimiento del crimen ha tomado un nuevo y significativo giro. La atención se centra ahora en Cristian Graf, el hombre que vivió durante años en la casa vecina a la que Gustavo Cerati alquiló en el barrio de Coghlan y que era excompañero de secundaria de la víctima.
Graf, de 58 años, deberá presentarse a declarar en indagatoria ante el juez Alberto Litvack, un requerimiento solicitado por el fiscal Martín López Perrando (a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°61). La acusación es grave: haber realizado maniobras para encubrir el homicidio de Diego, ocurrido cuando este tenía tan solo 16 años.
Irma Lima, mamá de Diego, fue categórica al expresar su desesperación: “Yo lo que le pido al juez es justicia”. Su pedido se centra en la memoria de su hijo, arrebatado de manera violenta a una edad tan temprana. “Me mató a mi hijo. Tenía 16 años recién. Por favor, le pido. Eso es que pido. Justicia”, repitió en el contacto que tuvo con Radio Mitre.
Consultada sobre sus sospechas en torno al acusado o su padre, Irma Lima se mostró implacable y convencida: “Graf me mató a mi hijo, que lo detengan ya”.
La madre de la víctima también cuestionó el estado actual de la causa y la libertad del presunto encubridor: “Yo quiero saber qué pasó, qué pasó”, exigió la mujer.
“No puede ser una persona que ya esté suelta, que no esté detenida. ¿Y nosotros qué somos? nos matan los hijos, nos tenemos que quedar como estamos”, completó.
Diego Fernández Lima desapareció el 26 de julio de 1984, cuando tenía apenas 16 años. Aquella tarde, tras almorzar con su mamá y pedirle dinero para visitar a un amigo, fue visto por última vez en la esquina de Rómulo Naón y Monroe, en Villa Urquiza. Nunca llegó a la ENET N°36 “Almirante Brown”, donde cursaba la secundaria.
Sus padres, Juan Benigno Fernández e Irma Lima, denunciaron la desaparición en la Comisaría 39, pero el caso fue archivado como una supuesta “fuga de hogar”.

