En 2023, tras largos lapsos sin lluvias que casi secaron la Laguna Indio Muerto (Saladillo, Buenos Aires), se registró un ingreso repentino de aproximadamente 30 mm de precipitaciones en apenas 10 días, lo que permitió una incipiente recuperación del nivel de agua. En ese momento, la profundidad media de la laguna era de 60 cm, por debajo de los 70 cm mínimos requeridos para una navegación segura y sostenida.
Este evento marcó una primera señal de alerta sobre la vulnerabilidad hídrica del ecosistema, directamente afectado por fenómenos de sequía prolongada, una tendencia cada vez más frecuente en la región pampeana como consecuencia del cambio climático.
Dos años después, en abril de 2025, el panorama fue el inverso pero igual de preocupante: la laguna presentó un crecimiento extraordinario, con 1,30 metros por encima de su nivel normal, producto de los excesos hídricos provenientes de zonas aguas arriba como Las Encadenadas, Guaminí, Alsina, y de la cuenca del arroyo Vallimanca / Saladillo. La crecida provocó la inundación del 80 % del área del camping, que debió ser cerrado temporalmente por el Club de Pesca de Saladillo debido al desborde y los riesgos para la infraestructura y la seguridad de los visitantes.
Según el informe emitido en ese contexto, se destacó que gran parte del excedente hídrico ingresó por la cuenca del Vallimanca, un afluente clave en la dinámica de la laguna, cuya regulación natural se ve cada vez más comprometida por la variabilidad climática extrema, el avance de canales artificiales y la falta de obras de control hídrico adecuadas.
Humedales, cambio climático y resiliencia
Este caso es un claro ejemplo del papel crítico que cumplen los humedales en el ciclo del agua y la adaptación al cambio climático. Ecosistemas como la Laguna Indio Muerto actúan como amortiguadores naturales frente a eventos extremos, absorbiendo agua durante las lluvias intensas y liberándola gradualmente en épocas secas. Pero su efectividad depende de su estado de conservación, del equilibrio ecológico y de una gestión integral de cuencas.
La alternancia entre sequías severas y crecidas históricas en tan corto tiempo ilustra cómo el cambio climático intensifica los extremos hidrológicos, poniendo en jaque no solo a la biodiversidad local, sino también a las comunidades que dependen de estos espacios para el turismo, la pesca, la recreación y el abastecimiento de agua.
Imágenes aéreas: Convergencias.

