En la mañana del miércoles, un incendio en el barrio Nuevo Horizonte de Santa Fe expuso una situación de abandono y precariedad en un establecimiento que funcionaba como hogar de tránsito para adultos mayores y personas con discapacidad, sin habilitación oficial. El siniestro permitió descubrir que los residentes vivían en condiciones de hacinamiento, carencias extremas y presunto despojo de sus bienes.
La Policía de Investigaciones (PDI) detuvo a un empleado del lugar que realizaba tareas de cuidado. La investigación judicial busca determinar las responsabilidades por el funcionamiento clandestino del establecimiento y las condiciones en las que se encontraban los residentes.
Tras el incendio, seis de los siete alojados fueron trasladados, bajo la supervisión de asistentes sociales de la Dirección de Acción Social de la Municipalidad de Santa Fe, a la Casa Beata Clara Bosatta, ubicada en Avenida Blas Parera al 7700. Los residentes habían llegado al establecimiento luego de ser derivados por asistentes sociales, tras haber permanecido internados en hospitales públicos.
El incendio habría sido iniciado de forma intencional por uno de los residentes. El hombre, identificado como Héctor, reconoció haber prendido fuego la vivienda y explicó que lo hizo «para llamar la atención», ya que «no los alimentaban hacía cuatro días». Sus declaraciones revelan un cuadro de desamparo persistente.
Luis César Arriola, de 80 años y exchofer de colectivos, vivió dos años en el lugar sin documentación y sin poder comunicarse: «Me tienen secuestrado», relató. El hombre aseguró que nunca más recibió atención médica ni lo dejaron salir, y confirmó la falta de alimentación: «Hace cuatro días que no comemos. No hay azúcar, no hay yerba, no hay pan, no hay nada».
La respuesta solidaria de los vecinos
Mientras se investiga lo ocurrido dentro del hogar clandestino, vecinos del barrio Nuevo Horizonte se acercaron a llevar comida y pan a los adultos mayores que habían vivido en esas condiciones. Natalia, vecina del barrio, llegó con una olla de guiso casero para compartir con los abuelos que permanecían afuera del establecimiento, a la espera de una solución. «Estaba mirando el noticiero y le trajimos un poco. Me quedé corta, así que mandé a mi nene a buscar más», contó.

